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Periodista nicaragüense: “Nadie imaginó de lo que podía ser capaz Daniel Ortega”

Comunicadores del periódico La Prensa siguen informando desde el exilio

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Abandonar el hogar a la fuerza es una tortura. Tener que separarse de la familia y los amigos porque su vida corre peligro, es un verdadero castigo.

Hace mes y medio un grupo de periodistas del periódico La Prensa de Nicaragua tuvo que abandonar su país y buscar refugio en Costa Rica porque la persecución del gobierno de Daniel Ortega hacia la prensa se volvió insostenible.

Estos altercados empezaron en el 2018, cuando el pueblo se levantó contra el dictador nicaragüense oponiéndose a varias reformas. El gobierno reaccionó de forma violenta y desde entonces abundan en suelo nicaragüense las injusticias, las detenciones ilegales y hasta la muerte de inocentes.

La Teja conversó con una de las comunicadoras afectadas, quien contó lo difícil que ha sido adaptarse a esta nueva vida, pero por motivos de seguridad pidió que su nombre no fuera revelado.

– Usted ha cubierto la protesta social que inició en Nicaragua desde el 2018, ¿creyó que en algún momento le iba a tocar salir del país por estos acontecimientos?

Nadie se imaginaba de lo que podía ser capaz Daniel Ortega ni el régimen al que estamos sometidos. Cada año la violencia ha ido escalando, la represión también porque en el 2018 mataron indiscriminadamente a jóvenes y adultos desarmados y después de cuatro años no se ha dado ni un juicio, están usando todas las instituciones a su favor.

En Nicaragua no hay estado de derecho, los juicios de las personas que han detenido por temas políticos están viciados, ni siquiera son públicos, el gobierno dice que hay libertad de prensa, pero la represión ha hecho que más de 100 periodistas hayamos tenido que irnos al exilio desde el 2018.

– ¿Le costó mucho tomar la decisión de salir de Nicaragua?

No pensaba salir del país y tampoco quería, esta fue una decisión muy dura y fue el último paso, porque todos los miembros de la redacción de La Prensa nos vimos obligados a exiliarnos, algo que nunca se había visto en la historia de los medios de comunicación de mi país. No quería salir de Nicaragua, pero tuve que escoger entre mi libertad o ir a parar a la cárcel del Chipote.

– ¿Qué la forzó a salir de su país?

El 6 de julio el régimen comenzó una persecución contra todo el personal de La Prensa, a mí me llegaron a buscar a la casa en la que viví desde mi niñez. Llegó un policía vestido de civil porque lo reconocieron. Andaba preguntado si yo trabajaba en línea y le dijo a mi familia que yo estaba aplicando para un trabajo en el gobierno y que necesitaba obtener datos míos, pero me di cuenta que me habían fichado.

Desde entonces estuve en una casa de seguridad, resguardando mi vida y mi libertad, ese fue un punto de inflexión para que yo tomara la decisión de salir del país.

Tuve que venirme sola, sin mi familia, lo mismo les pasó a mis compañeros de redacción. Dejar la vida que tenés hecha, a los seres queridos, todo lo que conocés y volver a empezar de nuevo, es duro.

– ¿Cómo se ha sentido en Costa Rica?

En Costa Rica me he sentido muy bien, tenía planeado un viaje este año para acá, porque ya había venido anteriormente, pero esta no era la manera en la que yo quería venir, planeaba hacerlo de vacaciones, sin embargo, me siento agradecida porque nos han recibido muy bien, saben el riesgo que estamos corriendo, la gente nos ha apoyado.

– ¿Qué piensa de los recientes ataques a la iglesia en Nicaragua?

Con todo esto que está pasando con la iglesia, uno pensaría que el régimen no se iba a atrever a tanto, siendo Nicaragua un país muy católico, pero sí lo hicieron... Hay ya más de cinco sacerdotes presos, los últimos fueron arrestados la semana pasada, ni siquiera se sabe de su paradero. Se dice que, al parecer, los llevaron a la cárcel del Chipote, pero no se sabe de qué se les investiga.

– ¿Qué pasó con el periódico La Prensa?

Nosotros seguimos trabajando con La Prensa desde el exilio. Los edificios que tomaron de La Prensa prácticamente se los robaron, los confiscaron y ahora van a hacer una escuela técnica. Pero La Prensa no es un edificio, somos los periodistas y nosotros seguimos trabajando desde el exilio, informando de la mejor manera que podamos desde acá.

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