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Pescadores artesanales de Isla Venado encontraron en la madera muerta una nueva forma de vida

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca

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Durante más de tres décadas, Pablo Mora Salas se levantó antes del amanecer para salir a pescar en las aguas del Golfo de Nicoya.

Como decenas de hombres de Isla Venado, creció entre pangas, anzuelos y madrugadas interminables persiguiendo el pescado que daba sustento a su familia.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Los pescadores artesanales de isla Venado ahora le agradecen al mar los peces y la madera muerta que les lleva la marea. En la foto, están seleccionado troncos rescatados del mar. (MarViva/Cortesía)

Hoy, a los 52 años, sigue mirando el mar todos los días. La diferencia es que ya no siempre busca peces. Ahora espera madera muerta.

Como pescador, quien siempre busca peces vivos, ahora le “pesca” al mar los troncos de madera muerta que bajan por los ríos, son arrastradas por las corrientes y terminan flotando frente a la isla.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Pablo Mora Salas cambió parte de sus jornadas de pesca por el trabajo artesanal con madera recuperada del mar. (MarViva/Cortesía)

Don Pablo y su suegro los recogen, los llevan a la orilla y les da una segunda vida convirtiéndolos en artesanías que representan peces, mantarrayas, lagartos y otros símbolos de la riqueza natural del golfo.

La transformación no fue sencilla. Llegó impulsada por la necesidad, cuando la pandemia golpeó la economía local y la pesca comenzó a dar cada vez menos resultados.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Cada pieza elaborada por B&M Artesanos refleja la identidad y cultura de las comunidades costeras. (MarViva/Cortesía)

“Había que reinventarse. La situación de la pesca ya venía difícil y con la pandemia se complicó todavía más. Mi hija mayor fue una de las que me impulsó a buscar algo diferente. Me decía que tenía que encontrar otra forma de salir adelante.

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Ya no se descama el pes sino que se pule la madera muerta. (MarViva/Cortesía)

“Entonces empecé a trabajar junto a mi suegro, Rafael Alvarado, y poco a poco fuimos aprendiendo y mejorando. Hoy la artesanía se ha convertido en un complemento económico muy importante para nuestra familia”, recordó don Pablo.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Estas bellezas están hechas por manos de pescadores que ahora le hacen a la artesanía. (MarViva/Cortesía)

Don Pablo comenzó a pescar cuando apenas tenía unos 14 años, después de salir de la escuela. Recuerda que aquellos tiempos eran muy distintos.

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Don Rafael Alvarado le señala a don Pablo un pedazo de madera muerta que les puede servir para sus artesanías. (MarViva/Cortesía)

Según cuenta, el mar era más generoso. Había más peces y, aunque los precios no eran tan buenos como ahora, alcanzaba para vivir con tranquilidad. Con los años la situación cambió.

“La pesca ha venido disminuyendo mucho. Los cambios en el clima, el calentamiento del mar, la pesca ilegal y otros factores han afectado bastante al Golfo de Nicoya. Antes uno encontraba más peces y de mejor tamaño. Ahora cuesta mucho más.

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La madera utilizada por los artesanos proviene de troncos arrastrados por ríos y mareas. (MarViva/Cortesía)

“Por eso empecé a buscar una alternativa que me ayudara a llevar más dinero a mi familia”, explicó. Curiosamente, fue el mismo mar que tanto ama el que le ofreció una salida.

Cada vez que observaba los troncos flotando frente a la isla, veía algo más que madera vieja. Veía posibilidades.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Cada detalles es bien pulido para que las artesanías queden excelentes. (MarViva/Cortesía)

“Nosotros no cortamos árboles, jamás. Lo que hacemos es recoger la madera muerta que traen los ríos y que llega al mar. La jalamos en la panga hasta la orilla y ahí comenzamos a trabajarla.

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Un tiburón martillo ya detallado y listo para que usted lo compre y colabore con estos pescadores-artesanos. (MarViva/Cortesía)

“El mar no nos deja de dar. Antes éramos pescadores de pesces y ahora somos pescadores de madera muerta. Es una bendición porque seguimos viviendo de lo que el mar nos ofrece, pero de una forma diferente”, afirmó.

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Don Rafael es excelente para las artesanías. Sus manos, acostumbradas a las redes y cuerdas de pescar, ahora trabajan la madera. (MarViva/Cortesía)

Las piezas elaboradas por B&M Artesanos, el negocito de don Pablo y su suegro, nacen precisamente de esa filosofía: aprovechar materiales que otros considerarían basura y convertirlos en productos con valor económico y cultural.

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De un tronco de madera muerta que "pescaron" los artesanos de Isla Venado, salió este lindo venado. (MarViva/Cortesía)

La iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Fundación MarViva y el apoyo de la Fundación Blue Action, dentro de los esfuerzos para impulsar alternativas productivas sostenibles en las comunidades costeras del Golfo de Nicoya.

Melissa Álvarez Barquero de MarViva

Pero para don Pablo, el proyecto va mucho más allá de generar dinero.

“Si las personas encontramos otras alternativas de vida que no sea solo sacar y sacar peces del mar, el Golfo también puede tener un respiro. Ya no toda la presión cae sobre la pesca.

Los artesanos de Isla Venado apuestan por la economía circular mediante la reutilización de materiales naturales.

“Los peces pueden reproducirse, hacer sus ciclos y recuperarse. Nosotros seguimos cuidando el mar porque sabemos que de él depende nuestro futuro y el de nuestros hijos”, aseguró.

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Don Rafael (izquierda) y don Pablo, le apuestan ahora a la artesanía más que a la pesca. (MarViva/Cortesía)

Durante sus años como pescador, don Pablo enfrentó tormentas, fuertes vientos y noches en las que creyó que no regresaría a casa.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Antes sacaban los peces espada del mar, ahora los tallan en madera. (MarViva/Cortesía)

“Muchas veces sentimos que hasta ahí llegábamos. En el mar se viven momentos muy difíciles. Gracias a Dios nunca se nos volcó la embarcación, pero estuvimos cerca varias veces.

Pescadores artesanales de Isla Venado cambian los peces por la madera muerta

“Son experiencias que lo hacen a uno pensar y valorar otras opciones más seguras y en tierra firme. El pescador se va mar adentro, pero no sabe si regresará, si volverá a ver a su familia”, recordó.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Muchos pescadores artesanales de Isla Venado ahora hacen tortugas de madera para la venta. (MarViva/Cortesía)

Hoy alterna la pesca con la artesanía, aunque reconoce que cada vez dedica más tiempo a los talleres que al mar abierto.

En Isla Venado, en el Golfo de Nicoya, pescadores artesanales transforman madera arrastrada por las corrientes en artesanías que les permiten enfrentar el poco dinero que ahora les deja la pesca
Una vez el tronco muerto es "pescado" por don Pablo (izquierda) y don Raúl, de una vez proceden a cortarlo. (MarViva/Cortesía)
Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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