El proyecto del Presupuesto Nacional para el 2027 trae un fuerte golpe económico para el Ministerio de Educación Pública (MEP). Y, como era de esperarse, las alarmas ya empezaron a sonar.
Según detalla el documento presentado ante la Asamblea Legislativa, “para el ejercicio económico 2027, el MEP contará con una asignación de ¢2.752.287 millones, lo que significa que, comparado con los ¢2.771.516 millones del presupuesto actual 2026, presenta un decrecimiento de ¢19.229 millones equivalente a 0,7%“.
Para entender las consecuencias que esto podría traer a los estudiantes, conversamos con doña Rocío Solís, exviceministra académica del MEP.
Ella no se guardó nada y explicó por qué esta reducción de plata es “problemática y conflictiva” para el presente y el futuro de Costa Rica.
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Adiós a las ayudas: golpe a comedores, transportes y becas
Aunque algunos justifican el recorte diciendo que ahora hay menos niños que se matriculan, Rocío Solís recuerda que la realidad en las escuelas y colegios es otra. Asegura que en secundaria los grupos son inmensos y en algunos centros educativos ya ni siquiera hay campo.
Lo más triste de esta historia es que el apretón de faja golpeará a los que más lo necesitan. Según la experta, la falta de presupuesto afectará directamente la calidad de la educación.
“Aquí se van a hacer más recortes en lo que son los comedores escolares, en lo que es el transporte escolar y las becas de Avancemos”, advirtió con mucha preocupación.
“Presa fácil” para la delincuencia
Al quitarles el transporte o la platita de la beca, muchos jóvenes no tendrán más remedio que quedarse en la casa. Esto hará que la exclusión escolar se dispare.
Justo ahí es donde aparece el mayor de todos los peligros. Solís alerta que en las calles hay grupos esperando a estos muchachos para ofrecerles “dinero de una forma fácil”.
“Nuestros niños son presa fácil de este tipo de delincuencia si no están dentro de un sistema educativo”, sentenció la exjerarca, dejando en claro el enorme riesgo social de este recorte.
Escuelas y colegios cayéndose a pedazos
Otro punto que pone a llorar a cualquiera es el estado de la infraestructura educativa. Hoy en día, el país arrastra más de 900 órdenes sanitarias en centros que están en condiciones deplorables.
La experta puso sobre la mesa el doloroso ejemplo de la provincia de Limón. Resulta que de sus 273 escuelas y colegios, más de 170 tienen órdenes sanitarias.
Aunque se hable de construir el esperado Liceo Deportivo o escuelas nuevas, Rocío es clara: si no hay un presupuesto adecuado, es muy difícil arreglar techos, contratar más profesores y dar buenos programas de estudio.
La educación pasó de ser inversión a ser un gasto
Para cerrar, Solís dejó una reflexión que debe poner a pensar a todos: a las autoridades del Gobierno, del MEP y a los papás.
Recordó que para los abuelos y antepasados, la educación era lo más sagrado que tenía el país.
“Lo veían como una inversión. Nunca lo vieron como un gasto, como se está viendo ahora”, lamentó profundamente la especialista.


