Un politólogo analizó las sonadas declaraciones que dio el ministro de la Presidencia, Rodrigo Chaves, en su visita a la Asamblea Legislativa, donde fue muy claro al decir que no iba a perder su tiempo llevándoles “serenatas” a los diputados de oposición.
El ministro dejó claro que no le interesa reunirse ni negociar con los legisladores de otras bancadas. Dijo que para eso está Nogui Acosta, el jefe de fracción del oficialismo.
Esa actitud de cerrarle la puerta al diálogo a los legisladores de otras agrupaciones políticas llamó la atención debido a que una de las funciones del ministro de la Presidencia es ser el enlace entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
¿Qué hay detrás de esas palabras?
El politólogo Rubén Grillo analizó las palabras de Chaves y explicó de forma sencilla qué hay detrás de ellas.
Para don Rubén, la cosa es muy clara: cuando el ministro de la Presidencia no quiere reunirse con las bancadas contrarias, está enviando un mensaje directo de que no tiene la voluntad o carece de la capacidad para negociar.
En Costa Rica, la figura de este ministro es vital. Él debe ser ese gran puente entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa, el encargado de mantener los canales de comunicación bien abiertos con todos.
El experto recuerda que la Asamblea Legislativa es el lugar donde están representados todos los sectores de nuestro país. Si el Gobierno de verdad quiere escuchar al pueblo, debe sentarse a conversar hasta con los que no apoyan su proyecto político.
“Una cosa es tener una mayoría como tienen actualmente con 31 diputaciones, pero para los grandes proyectos de ley necesitan 38 votos", explicó Grillo de forma muy directa.
Un golpe al corazón de la democracia
El analista detalla que en la política seria se necesita negociar para que los proyectos avancen en beneficio del país. A veces hay que ceder un poco para ganar, evitando que los planes queden paralizados por mociones interminables.
Sin embargo, al ver esta línea dura de no hacer concesiones, Grillo advierte que estamos ante acciones poco democráticas. Además, recuerda que el pilar de la democracia es el respeto y la inclusión de los diferentes sectores sociales.
“Si no están queriendo hacer eso, lo que están dando es un mensaje directo a que no le importan los mecanismos democráticos para la inclusividad", sentenció el politólogo.
El pleito constante como estrategia política
Pero agarre asiento porque aquí viene lo más fuerte del análisis. Rubén asegura que esta negativa a conversar es parte de una estrategia de comunicación del Poder Ejecutivo, que parece necesitar vivir en conflicto constante.
Según el experto, al Gobierno le sirve generar polémica para atraer a personas que disfrutan consumiendo noticias sobre “pleitos, problemas, dimes y diretes”.
Al no dar argumentos reales de por qué no se sientan a negociar, se dedican a fomentar emociones en un sector del electorado. La jugada es que, si un proyecto no pasa, puedan echarle la culpa fácilmente a un bloque opositor, como ocurrió constantemente en el gobierno pasado.
“Lo que están es construyendo la narrativa para seguir diciendo, de cara a los próximos procesos electorales, que ya necesitan 40 diputaciones para poder hacer todo lo que quieren”, analizó Grillo.
Buscan seguidores guiados por el morbo
Para el especialista, nada de esto es casualidad; es un guion de trabajo premeditado desde hace cuatro años. Es una forma de gobernar que se alimenta exclusivamente de la polémica.
Grillo fue tajante al comparar esta estrategia con un “programa de chismes” o un programa amarillista de los de antes. Aseguró que la gente entraba a ver los pleitos por puro morbo y que ese morbo lamentablemente generaba empatía.
Para muchos, es más fácil identificarse con un pleito, una vulgaridad o una frase polémica que sentarse a prestarle atención a una negociación política seria.

