Qué triste es ver que las tradiciones patrias se están convirtiendo en un escenario de pleitos políticos y desconfianza. El lunes en la noche, las celebraciones del 14 de setiembre en Cartago dejaron un sabor amarguísimo a muchos ticos.
Y es que quienes asistieron al acto cívico público no solo se encontraron con controles policiales en los que les exigían presentar la cédula para ingresar, sino que también algunos fueron devueltos porque llevaban un farol con una crítica social o política, o un cartel en el que manifestaban alguna incomodidad contra el gobierno, algo que atenta contra la democracia que siempre se ha defendido en el país.
Además de eso, al final del evento se dio un zafarrancho entre el ministro de Hacienda y de la Presidencia, Rodrigo Chaves, y un ciudadano que lo cuestionó por el hecho de que las personas tuvieran que presentar la cédula para entrar a una actividad pública en un parque.
En lugar de dar una respuesta seria al reclamo, el jerarca le dijo al hombre que comprara un “poquito de crema de rosas” y luego le cantó: “Lero, lero, calzón de cuero, ese chiquillo llora por su terneno”.
“Solo sucede en las dictaduras”
Para entender bien la gravedad de lo que está pasando en Costa Rica, conversamos con el politólogo Gustavo Araya, quien fue muy claro.
Él advirtió que exigirle la cédula de identidad a los costarricenses y tomarles datos para dejarlos entrar a una celebración cívica es algo que “solo sucede en las dictaduras”.
El experto asegura que nunca antes un gobierno había puesto tantas “barricadas” para impedir el ingreso libre a un acto cívico. Para él, negar el paso a personas por llevar ciertos faroles o pancartas es coartar la libertad de expresión.
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“El mensaje es que el chavismo en el poder le tiene terror, pero terror absoluto a la población costarricense. ¿Por qué no la dejan entrar?, ¿cuál es el miedo?, ¿por qué un ministro de Estado dice que no vio las pancartas? Claro, no lo ve porque prefiere ver solamente a quienes le alaban”, manifestó Araya.
El politólogo señala que el Gobierno prefiere ver a “gente que llega en buses pagados”, a los que les dieron “arroz con pollo y bebidas”, en lugar de enfrentar a un pueblo que quiere expresarse libremente.
Mano dura con el pueblo, ¿y contra el narco?
Gustavo fue más allá y tiró una pregunta que causa preocupación. Él cuestiona por qué se usó a la Fuerza Pública de una forma tan estricta, por qué tanta coordinación del Ministerio de Seguridad y la municipalidad para controlar a familias y ciudadanos, pero no se ve esa misma fuerza para combatir el verdadero problema del país.
“¿Por qué sí lo hacen con la ciudadanía y no contra el narcotráfico? Esa es una pregunta muy interesante”, señaló Araya, lamentando el inmenso despliegue policial usado para contener a la propia población tica.
Un ejemplo pachuco y vulgar para los niños y jóvenes
El politólogo también se refirió al bochornoso capítulo protagonizado por el ministro Rodrigo Chaves, cuando le respondió el reclamo al ciudadano de forma inmadura, haciéndole muecas y señas con las manos.
Para Araya, es muy triste que en un 205 aniversario de Independencia se tenga que estar hablando de “la pachucada” y “la vulgaridad” de un ministro de Estado.
Araya concluye que no es posible que los niños y jóvenes estén creciendo mientras ven esos pésimos ejemplos y creyendo que ser “pachuco” es la forma correcta de hacer política en Costa Rica.


