Sentir dolor en diferentes partes del cuerpo, permanecer agotado incluso después de descansar o tener problemas frecuentes para dormir son molestias que, cuando se vuelven persistentes, pueden estar asociadas con la fibromialgia.
La fibromialgia es un trastorno crónico caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga y problemas relacionados con el sueño, la memoria y el estado de ánimo, según información de MedlinePlus y Mayo Clinic.
Estas son algunas de las señales
El dolor generalizado es una de las principales manifestaciones y puede afectar ambos lados del cuerpo, tanto por encima como por debajo de la cintura.
También puede aparecer fatiga persistente, sueño no reparador, dolores de cabeza y hormigueo en las extremidades.
Otro síntoma es la denominada “fibroniebla”, que puede manifestarse mediante problemas de concentración, lapsos de memoria o dificultad para pensar con claridad.
No existe un análisis de sangre o radiografía que por sí solo confirme la fibromialgia. El diagnóstico se realiza mediante valoración clínica y descartando otras posibles causas de los síntomas.
¿Qué tratamientos existen para la fibromialgia?
Aunque se trata de una condición crónica, existen alternativas para ayudar a controlar sus manifestaciones.
El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS) señala que el manejo puede incluir ejercicio adaptado y de bajo impacto, como caminar, nadar, yoga o taichí.
También pueden utilizarse determinados medicamentos para tratar algunos síntomas, siempre bajo indicación de un profesional de salud.
La terapia cognitivo-conductual es otra herramienta empleada para desarrollar estrategias que permitan manejar el dolor crónico y su impacto en la vida cotidiana.
No existe un único tratamiento que funcione igual para todas las personas. Si los síntomas son persistentes o afectan las actividades diarias, corresponde buscar valoración médica para determinar su causa y establecer el manejo adecuado.


