Karen Fernández.1 febrero

Lilieth Fallas tiene cuatro años de ser oficial de Tránsito en Pérez Zeledón y se convirtió hace tan solo tres semanas en la primera motorizada de la delegación 31 en el centro de ese cantón.

Orgullosa y feliz por haber alcanzado su sueño, así luce Lilieth Fallas. Foto: Cortesía
Orgullosa y feliz por haber alcanzado su sueño, así luce Lilieth Fallas. Foto: Cortesía

Esta mamá de tres hijos, de 39 años, soñó desde muy joven con ser una oficial motorizada; sin embargo, los obstáculos que todavía enfrentan las mujeres, especialmente en algunos rincones de nuestro país, atrasaron su objetivo.

“Yo soy de Pejibaye de Pérez Zeledón y acá, cuando salí de la escuela, se vivía el machismo de que las chiquitas no iban al colegio. Me casé a los 18 años con el padre de mi hija mayor (Keiry, de 20 años) y tres años después ya me estaba separando. Comencé a trabajar y fue hasta los 26 años cuando conocí a mi segundo esposo y, gracias a su apoyo, pude sacar el noveno año”, contó “Lily”.

Una vez con ese título bajo el brazo, comenzó a pulsearla para entrar a la Policía de Tránsito, pero en el primer concurso no entró, lo intentó en Fuerza Pública y tampoco. En el segundo intento, ya con 35 años, logró convertirse en oficial de Tránsito.

“Lloré al ver que lo intentaba y no se me daba porque siempre soñé con ser tráfico, le preguntaba a Dios el por qué y hasta iba en mi moto y me visualizaba en la moto del tránsito”, recordó la oficial de 1,67 metros de estatura y 75 kilos.

Por eso esas prohibiciones que sufrió de niña quedaron atrás y actualmente también es licenciada en Administración de Empresas y ahora una motorizada.

Sí nos contó que, aunque maneja motocicleta desde hace 15 años, sí ha notado la diferencia con la bichota del brete, especialmente al estacionarla, dar vuelta y manipularla en general, pero espera agarrarle la maña pronto.

De ahí el temor que le expresaron sus hijas cuando supieron el cambio de funciones de su madre, le preguntaron que si no le daba miedo y le pidieron que se cuidara.

Sustos y anécdotas

El tráfico pensionado Fernando “Puerto” Martínez nos pasó algunas preguntas para conocer mejor la experiencia que vive Lilieth.

- ¿Le ha tocado escoltar alguna ambulancia de Pérez Zeledón a Cartago pasando por el cerro de la Muerte?

Con la moto aún no, en la patrulla sí.

- ¿Solo ha trabajado en Pérez Zeledón o estuvo en algún otro sector?

Estuve una corta temporada en San José recién graduada, luego me mandaron a la zona de Los Santos por un tiempo, pero gracias a Dios me asignaron en Pérez, para poder estar más cerca de mi familia.

Al principio estuvo trabajando con uniformes masculinos porque no había para ella. Foto: Cortesía
Al principio estuvo trabajando con uniformes masculinos porque no había para ella. Foto: Cortesía

- Cuando le asignaron el chaleco antibalas, ¿era de mujer?

Desde que entré me asignaron uno de mujer; sin embargo, era uno muy grande. Además, desde que entré lo hice con zapatos, camisa y pantalón de hombre. Los zapatos eran enormes. Pero desde hace como año y medio ya me mandaron ropa de mujer.

- ¿Algún conductor se ha dado a la fuga en un accidente y le ha tocado perseguirlo?

Ahora está prohibido perseguir a un conductor, se da un seguimiento preventivo con seguridad tanto para el oficial como para transeúntes y otros conductores. En colisiones de momento no me ha pasado, pero sí se da mucho cuando estamos en control de carretera.

- ¿Le ha tocado algún conductor que la piropee o la haya hecho sentir incómoda?

Piropo como tal no, pero me ha pasado que llegan y me dicen: ‘¡Mirá, doñita; ayúdeme, doñita; no me multe, doñita!’, y eso sí me ha hecho sentir bastante incómoda. No solo una vez, bastantes veces me ha pasado. En una ocasión un compañero sí se molestó y le dijo: ‘Más respeto, por favor, ella es una oficial de tránsito, trátela como tal’.

- ¿Le ha tocado estar en alguna huelga y lidiar con un rebelde?

Sí, y que los conductores se pongan bastante molestos sí me ha pasado varias veces.

- ¿Le ha tocado esposar a algún conductor?

Sí, más que todo porque andaban borrachos. La última vez, atendiendo una denuncia de un conductor borracho, lo interceptamos en una pulpería donde se refugiaba. Le pedimos hacerse la alcoholemia, accedió y estaba bastante alta.

El fiscal de turno nos pidió esperar media hora para hacerle otra prueba, pero pecamos de confiados y no lo esposamos mientras esperábamos. Yo me puse a alistar las actas y eso lo aprovechó el chofer para sacar un machete del carro e írsele encima a mi compañero. Por dicha él reaccionó sacando su arma de reglamento y no pasó a más, ambos le decíamos que bajara el cuchillo, se asustó y lo tiró. Costó esposarlo porque se resistía al arresto.

- ¿Le ha derrapado la moto alguna vez?

Todavía no, pero no es raro que me pase.

- ¿Le ha tocado conducir la moto con neblina? ¿Cómo lo vivió?

Sí, la semana pasada tuve que desplazarme a División para atender un accidente y es un poquito complicado, y la experiencia me permitió pasar con tranquilidad, despacio, guiándome con la línea de la carretera.

Luego de cuatro años patrullando, ya logró a ser motorizada. Foto: Cortesía
Luego de cuatro años patrullando, ya logró a ser motorizada. Foto: Cortesía

- ¿Llegó a usar la boletera de papel y cuántas boletas hace en promedio?

La boletera de papel sí la usé más de un año. Las multas depende, hay días en que digo que la gente se anda portando bien, mientras otros puedo hacer 15 a 20 boletas al día.

- ¿Le permiten llevarse la moto para la casa o la deja en la delegación?

La delegación está a 30 kilómetros de mi casa, por ahora no me la traigo para la casa porque deben hacer un estudio para ver si hay un lugar seguro donde pueda mantenerla cuando no estoy en servicio, pero como tengo poquito en funciones, no lo han hecho.

- ¿Alguna vez han intentado agredirla?

Sí, una vez una muchacha en Buenos Aires de Puntarenas. Estábamos trabajando y desgraciadamente tenía que hacerle una boleta por restricción vehicular, se enojó y me echó el cuerpo encima pidiéndome la licencia. Metí el brazo y prácticamente tuve que empujarla para apartarla. Los hombres han guardado la compostura.

- ¿Hay lugares difíciles de cubrir si no va con policía?

Lomas de Cocorí.