Hablar de la comunidad negra en Costa Rica es hablar de una historia escrita con sudor, coraje y una alegría contagiosa que le da color y vida a nuestra identidad. Es recordar las luchas de ayer, pero también visibilizar los desafíos que esta población sigue encarando con la cabeza en alto.
En el marco del Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense, La Teja conversó con doña Elizabeth Gayle Taylor, una mujer a quien se le desborda el orgullo del bueno por los poros y se le ilumina la mirada al recordar sus raíces y el legado de sus antepasados.
Dona Elizabeth, es hija de la exdiputada de la república Marcelle Taylor y presidenta de la Asociación Comité Cívico Cultural Étnico Negro de Limón. Ella nos comenta cómo fue la llegada de los primeros ciudadanos negros a lo que actualmente es Limón.
“Fueron negros libres los que salieron del Caribe, de eso que llamamos las Antillas Mayores y Menores, porque no solo vinieron de Jamaica, (...) sino que también vinieron de San Vicente y San Martín y otras.
“Fue en un vapor, no un barco, que se le llamó Lizzie, vinieron 123 negros. De esos 123 solo tres eran mujeres, y ahí nacen las raíces de nuestros abuelos y nuestros bisabuelos. Ellos fueron traídos por el gobierno de don Tomás Guardia para la construcción del ferrocarril, para poder exportar el grano de oro, que era el producto que se exportaba a Europa (...), el 20 de diciembre de 1872″, explicó.
Doña Elizabeth, quien es educadora al igual que su madre, nos destaca un elemento histórico muy importante: ella indica que los primeros negros que llegaron eran gente preparada, expertos en la construcción del ferrocarril (principalmente) y en otras áreas. Nos da además el ejemplo de su abuela y su madre:
“Las mujeres, como mi abuela y mi bisabuela, eran personas preparadas. Eran diseñadoras, no eran costureras (no menospreciando la labor). Fueron mujeres educadas, y algo que significó la incorporación de ellas en muchas instituciones de la época aquí en Limón era porque tenían dominio y conocimiento del inglés. Y ellas fueron contratadas para trabajar en la Embajada de Norteamérica, la de Panamá, y en la United Fruit Company. Entonces, el estereotipo de que éramos personas quizás que solo vinimos para trabajar (el campo), tenemos que corregirlo y honrarlo”.
Dentro de los detalles históricos que nos compartió de su conocimiento, recalcó que estos primeros migrantes negros llegados hasta Limón eran personas de mucha fe, distribuida en las distintas confesiones cristianas que se pueden observar en la provincia.
“Ellos crecieron bajo la fe de las iglesias (anglicanas). Por eso es que Limón es la provincia donde encontramos, además de nuestra Iglesia Católica, la Metodista, la Trinitaria, la Bautista, la San Marcos y otras. Porque ellos provenían de diferentes congregaciones y se mantienen hasta hoy día con el mismo patrón con que ellos lo vivenciaron en Jamaica”.
Mejor entendimiento de la fecha
Al reflexionar sobre la fiesta del próximo 31 de agosto (Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense), doña Elizabeth destaca que en los festejos de este lunes —que antes se conocían simplemente como el Día del Negro— ve reflejada a una juventud llena de vida, fruto del mestizaje y del orgullo por sus raíces.
LEA MÁS: Conozca a Booster: el perro bombero de Limón que no usa casco pero se gana el corazón de todos
“Yo no veía a mis sobrinas dentro de la efeméride del Día del Negro, porque ellas son el resultado de la unión de dos personas, una de un grupo étnico negro y otra de lo que llamamos blancos (...). Yo agradezco que ahora yo los veo en la efeméride del Mes Histórico de la Afrodescendencia (...)”.
Durante estas fechas en el cantón de Limón, resalta el Grand Gala Parade. Doña Elizabeth le recalcó a La Teja que no es solamente un desfile, es un “museo vivo” donde elementos como la diversidad confesional de religión, el deporte (como el cricket) o elementos de su historia cobran vida.
“En el gran Gala Parade estamos poniendo en las calles y avenidas de este hermoso cantón, grupos de personas que voluntariamente participan, financian su traje, financian su música, financian todo, y es la historia viva de nuestras familias”.
Uno de los elementos más representativos de la cultura afrocostarricense es la vestimenta tradicional, llena de color y significado para esta población. La entrevistada fue muy enfática en que el término correcto es vestimenta, y no la palabra atuendo, puesto que ello hace alusión a como si fuera un disfraz.
“Queremos dejar claro que no son atuendos, es una vestimenta. Las abuelas de nosotros y nuestras madres no usaban atuendos (...). Un atuendo es una pieza que se pone para un momento especial, y yo no me estoy poniendo un traje solo por eso; me describe, me hace sentirme orgullosa, porque en algún momento eso fue lo que usaron nuestros ancestros.
Sobre este tema, nos explicó que las vestimentas representan a distintas áreas geográficas de África, y que ese detalle, junto con los peinados y accesorios, era la manera en cómo se comunicaban en antaño.
También nos recordó al calipso, patrimonio inmaterial, que en sus versos y ritmo contagioso, lo que se escucha son situaciones del día a día en la comunidad y la familia. “No son como esos géneros románticos, poéticos; cada vez que se transmite y se escucha una pieza de calipso, se está narrando una historia”.
LEA MÁS: Onda tropical llegará durante el fin de semana largo y así afectará los planes en Costa Rica
Ese invaluable legado histórico, intelectual y de fe que trajeron los primeros migrantes encontró la manera de sobrevivir al paso del tiempo. Para doña Elizabeth, el reto actual es evitar la “aculturación” y garantizar que las nuevas generaciones no corten sus raíces. De esa urgencia nació, en 1999, el Festival de la Cultura Negra ‘Back to the Roots’ (Volver a las raíces).
Además de hablarnos de historia y cultura, conversó con nosotros sobre un tema trascendental. Durante décadas, el mayor desafío de la comunidad afrocostarricense ha sido sobrevivir a lo que doña Elizabeth califica como el “blanqueamiento de la sociedad”.
“Estamos trabajando en la restauración y la reposición de la invisibilización que se hizo por muchos años de la comunidad negra, que es cuando Costa Rica, a través de los diferentes escenarios y estructuras, trabajaba en el blanqueamiento de la sociedad”
Junto a esto, la líder comunal hizo un llamado al Poder Ejecutivo de nuestro país para que le dé más espacio a esta población para que ocupe puestos de decisión, pero “de decisión producto del acuerdo, de las ideas que pueden concretar en una mejor decisión, no solo para la negritud, sino para todos”.
Hoy, la Asociación mantiene viva esa llama con un objetivo claro: que el sabor, la lucha y el orgullo afrocostarricense no se limiten a la celebración de un solo día en el calendario, sino que sean parte permanente de la identidad del país.
La tarea es titánica, pero doña Elizabeth la asume con la tranquilidad de quien sabe que la semilla ya está sembrada. “Esta Costa Rica no va a terminar conmigo; ahí quedan mis sobrinos, quedan mis sobrinos nietos, y ellos tienen que trabajar fuerte”, concluye.




