Karen Fernández.2 septiembre

El drama de ir a la cárcel por no tener la platica para pagar la pensión alimentaria es una situación que no viven solamente los hombres.

Esta joven madre lucha por ver cómo hacer frente a los pagos de pensión que le puso su esposo. Foto: Jorge Navarro
Esta joven madre lucha por ver cómo hacer frente a los pagos de pensión que le puso su esposo. Foto: Jorge Navarro

Si bien es cierto, ellos lo viven en mayor grado, en la cárcel de mujeres Vilma Curling, mejor conocida como el Buenpa, se mantienen en promedio unas 8 mujeres a diario, detenidas por esta causa.

Conversamos con seis de ellas, quienes decidieron compartir su testimonio y a partir de este lunes le contaremos una historia por día.

La primera protagonista es una joven madre de dos hijos, uno de seis años y otra de tan solo dos añitos. Ella, como actualmente no está en prisión, no reveló su nombre por temor a represalias de su expareja.

“Hace cinco meses salí huyendo de mi casa, luego de una golpiza en la que mi expareja me rompió varias costillas y la quijada. A como pude me escapé a casa de mis padres porque hasta me iba a dejar pelona, ellos me llevaron a la clínica y cuando me dieron la salida nos fuimos a la casa a buscar a mis hijos, pero ya él no estaba ni con ellos. Al día siguiente, cuando fuimos al PANI y la policía, nos llevamos la sorpresa de que me había denunciado”, recordó la valiente mamita, que desde entonces no ha podido ver a sus hijos.

Justamente esto fue lo que aprovechó su esposo para acusarla de abandono de hogar y que le dieran la custodia de sus hijos.

Ahí empezó el calvario que vivió esta joven en los últimos meses, donde pasó varios días detenida por no tener plata para pagar la pensión.

“La primera vez estuve catorce días presa por una pensión de trescientos ochenta mil colones que no pude pagar porque, por su culpa, hasta perdí el trabajo. Debieron vender varias cosas mías para poder pagar. La segunda vez, fue a inicios de agosto, donde pasé doce días detenida, esta vez por un monto de ciento ocho mil colones”, narró la mujer.

Lo malo es que esta segunda vez, por la desesperación de querer salir de la cárcel, atendió el consejo de unas amigas y le pidió prestada la plata a un prestamista colombiano.

“Ahora temo atrasarme porque la ley de ellos es que si uno no paga, van a su casa a llevarse lo que tenga”, agregó.

Aunque logró bajar el monto de la pensión, su esposo está pidiendo que se la suban nuevamente para pagarle a él también.

“Él alega que como está a cargo de los niños y ellos demandan mucha atención, no ha podido atender bien su negocio y que se le está dificultando poder hacer los pagos, pero en realidad él casi no está con mis hijos, los deja al cuidado de su mamá o una muchacha que los cuida”, explicó la mujer.

Soporté mucho

En todo este tiempo, él le ha dicho que si vuelve a la casa le quita la pensión.

“Me casé muy joven y vengo de una familia muy conservadora que me decía que él es mi esposo y si me trata mal, tengo que aguantar y aceptar lo que él diga. Lo hice por muchos años porque me decían que yo era una mujer de casa y tenía que soportar lo que viniera.

"No podía salir con mis amigas, si llegaba de donde mis papás él me metía los dedos para revisar si estuve con alguien y hasta me sacó del colegio y se complicó más conforme nacieron mis hijos”, recordó la mujer.

Desde que salió huyendo por su vida, esta mujer no ha podido volver a ver a sus hijos porque su esposo no la deja. Foto: Jorge Navarro
Desde que salió huyendo por su vida, esta mujer no ha podido volver a ver a sus hijos porque su esposo no la deja. Foto: Jorge Navarro

Agregó que todo esto ha sido complicado para ella, al punto que estando encerrada en el módulo de pensiones del Buenpa, recibió una llamada de su esposo diciéndole “es que dicen que anda una licra de tal color y se ve muy bien”.

“Me quedaba sorprendida de cómo ni estando ahí adentro podía tener paz. Yo sé que en Costa Rica defienden mucho a la mujer, pero para esto, todo es una mierd... porque influye la argolla y el poder económico de las personas”, comentó.

“Yo le tengo puestas medidas cautelares a él y el día que me detuvieron, les dije que estaba bien, pero que me hicieran valer mis medidas y me dijeron que ahora estaban atendiendo la orden de apremio porque ‘ya el problema que usted tenga con él es aparte’.

"¿Cómo es posible que con las medidas él esté parado frente a mí y la policía no haga nada? Incluso llevó a mis hijos, que vieron desde el carro cuando me llevaban detenida y mi hijo pegaba gritos por la escena, probablemente esté hasta traumado y él no piensa en ellos, solo en satisfacerse él”, contó angustiada.

“El Inamu no hace nada, yo fui como dos veces y me dijeron que tenía que seguir el proceso y no me ayudaron en nada”, contó.

La madre tiene ahora hasta el 20 de setiembre para reunir la plata de la pensión, sino, nuevamente tendrá que ir presa.

Esperanza en proyecto

Tanto nuestra entrevistada como otras mujeres que viven la misma situación están esperanzadas en el proyecto de ley impulsado por el exjuez de familia Gilberth Gómez, que fue acogido por el diputado Harllan Hoepelman para promoverlo entre sus compañeros.

Este proyecto pretende que el Estado le brinde trabajo a las personas que por desempleo, enfermedad o alguna situación comprobable, que cambiara sus condiciones, puedan seguir pagando la pensión de sus hijos y no tengan que ir a la cárcel.

“El trato ahí no es nada agradable, usted no tiene derecho ni a enfermarse”, exdetenida por pensión.