Bryan Castillo.12 febrero
En julio de 1986 en el cine Rex se iba a proyectar la película Pinocho. Foto: Reproducción.
En julio de 1986 en el cine Rex se iba a proyectar la película Pinocho. Foto: Reproducción.

Nuevas construcciones, calles ampliadas, buses “modernos” y edificios con más seguridad son algunos de los cambios que más le llamaron la atención de San José al fotógrafo Ludwig Thalheimer, quien volvió al país tres décadas después.

El italiano de 57 años y de origen alemán vino a Costa Rica en julio de 1986 y estando en el centro de Chepe le sorprendió el montón de niños que trabajaban, en aquel entonces, vendiendo chicles, periódicos y hasta lavando carros para llevar platica a sus casas.

Tal como lo informamos en nuestra edición de este lunes, él fotografió a 30 pequeños y 30 años después, es decir, en el 2016, se dio a la tarea de buscarlos.

Fue así como desde Italia movió cielo y tierra para encontrarse con ellos, hasta que en el 2017 se reunió con 25 y conoció lo que había pasado con ellos tres décadas después. Luego de eso escribió su libro Costa Rica time warp (Costa Rica túnel del tiempo) donde recoge las historias de aquellos pequeños que dejaron de serlo hace ratillo.

Don Luis, como le dicen los ticos por lo difícil que es pronunciar su nombre, aseguró que el centro de San José cambió bastante, pero para mal.

Poco de lo positivo que encontró es que ahora no vio a niños trabajando, algo que en 1986 era normal.

“La Catedral se ve diferente, parece como una jaula o una cárcel, antes no tenía esa apariencia, la gente caminaba por ahí y era más lindo”, recordó.

Precisamente en las cercanías de la catedral fotografió a María de Los Ángeles Calvo cuando tenía 7 años, ahora ella es una maestra de 39 años.

Este extranjero opina igual que muchos costarricenses que dicen que antes se vivía mejor.

“La Catedral se ve diferente, parece como una jaula o una cárcel”. Ludwig Thalheimer, fotógrafo italiano

“No había malicia, así lo sentía yo. Estos muchachos me dijeron que la gente se siente muy insegura, yo no lo sé porque no vivo aquí, pero sí es algo que se siente. Me dijeron que no fuera a algunos lugares porque me podía pasar algo. Cuando vine en mil novecientos ochenta y seis nadie me dijo eso porque no era peligroso”, mencionó.

Negocios que eran una referencia para dar direcciones o que eran puntos de encuentro para los costarricenses de aquella época ya no están, incluso costumbres como ver televisión en ventanales es algo que pocas veces se ven en el centro de Chepe.

En las fotos que don Luis sacó se aprecia, por ejemplo, el antiguo cine Rex, incluso se muestra en la cartelera la película que iban a proyectar ese día, que era Pinocho.

Este cine, que funcionó entre 1958 y 1999, se vio obligado a cerrar por la modernidad que trajeron otras empresas extranjeras que, hasta la fecha, proyectan cintas.

Otro de los puntos más conocidos que no pudo volver a ver fue el almacén Gallito, ubicado en la avenida Segunda desde 1909 y hasta 1994, ahí nacieron la Tapita, el Milán, las Mentas y las Violetas ¡Qué recuerdos!

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Aunque don Luis aseguró que no conoce la historia de estos antiguos negocios, sabe que muchos sitios importantes que conoció en 1986 solo existen en las imágenes que tomó.

“Ahora hay más edificios, otros que recuerdo poco ya no están. San José cambió mucho, ahora es una ciudad moderna pero creo que a las personas no les gusta mucho porque ya no es como antes. Me alegra que no hay niños trabajando porque seguramente ya no hay tanta necesidad como la que tuvieron los niños a los que les tomé las fotografías”, continuó.

Don Luis hizo su sueño realidad al encontrar, 30 años después, a los pequeños que fotografió. Foto: Rafael Pacheco.
Don Luis hizo su sueño realidad al encontrar, 30 años después, a los pequeños que fotografió. Foto: Rafael Pacheco.
Otros tiempos

María de Los Ángeles, quien ahora tiene 39 años y es maestra en la escuela El Carmelo, en Barrio Cuba, contó que en aquellos tiempos no había tanta maldad como ahora.

Ella fue fotografiada en las cercanías de la Catedral, ahí sus papás tenían un pequeño puesto de frutas, por eso cuando salía de clases en la escuela Vitalia Madrigal se iba directo a ayudarles.

“Era muy bonito, llegaban otros niños a jugar conmigo porque soy hija única, me divertía mucho, yo creo que por eso me hice maestra porque me gustan mucho los niños. San José ha cambiado mucho, antes sí había delincuencia, estaban los famosos chapulines que prácticamente eran los únicos que hacían daño en aquellos años”, comentó.

Don Luis espera que los demás cambios que se acercan, sean para bien, no solo para San José, sino para todo el país.

“Yo quiero mucho a Costa Rica, es un país lindo, la gente es muy amable, me gustaría que esto siga así por muchos años, pero que la gente no sienta que es un lugar inseguro”, relató.