Franklin Arroyo.6 noviembre, 2018

Una venganza bien gatuna tiene a toda una alameda en la Cuidadela León XIII en Tibás con los pelos de punta y al borde de la locura.

Luis Ángel Ortiz, un acumulador de gatos, se desquitó con la comunidad que lo denunció ante Senasa y ante el Ministerio de Salud por el montón de mininos que tenía en la choza y ahora volvió a tener una manada que amenaza con ser mucho más grande que la primera. Sin embargo, esa denuncia la puso un sobrino del señor.

Los vecinos denuncian que otra vez los gatos andan para arriba y para abajo a cualquier hora. Los pleitos son pan de cada día, no pueden dormir y deben lidiar con un montón de popó en jardines, techos y corredores, además, el tufo es insoportable.

Senasa y el Ministerio de Salud llegaron a la casa de don Luis Ángel el 11 de octubre y le decomisaron 12 gatos y al menos unos 10 se salvaron de ser atrapados.

Pero ahora, ‘don Gato’ tiene en su poder los misingos que no pudieron atrapar, más unos 20 más que recogió en la calle y, lea bien, otros que le han llegado a regalar persona que no conocen la problemática. Es decir, puede andar otra vez por unos 30, pero estos los recogió en menos tiempo.

Los vecinos están hasta las coronilla con los escándalos a toda hora (antes era solo en la noche), las cagadas, los olores, las pulgas, una situación que se salió de control.

La Teja se fue a dar la vuelta por la casa del acumula peludos, sin embargo, en las dos oportunidades que fuimos, el señor o no estaba en la casa o no nos quiso abrir.

El problema que tiene don Luis Ángel no es ajeno en el resto del país pues Senasa atendió este año 57 casos, el año pasado otros 57 y en el 2016, un total de 37.

El señor se ha encargado de recoger todos los gaticos que pueda en la León XIII. Foto: Cortesía
El señor se ha encargado de recoger todos los gaticos que pueda en la León XIII. Foto: Cortesía

Estas personas suelen tener recaídas una vez que son denunciadas y les decomisan los animales. Suelen ser personas solitarias y sin gran apego familiar, generalmente adultos mayores y mujeres.

Como don Luis ya fue intervenido, las autoridades necesitan una segunda denuncia para volver a actuar, pero ya podrían imponer una sanción económica por desacatar una orden administrativa de Senasa. También desacata una sanitaria, que Salud emitió. Incluso, declaró la casa inhabitable, según oficio en poder de La Teja.

La denuncia debe tener un responsable. La anterior la puso el propio sobrino del señor, sin embargo, para esta ocasión se quitó el tiro, probablemente por respeto y consideración con su tío.

Senasa determinó que había maltrato animal, por el estado en que encontraron a los animales. Si en la segunda ocasión que visitan la casa, lo pueden hacer de oficio y determinan que hay crueldad, don Luis estaría ante un delito y puede ir a parar a la cárcel.

Sin embargo, Costa Rica no aplica un protocolo como dictan las normas internacionales y las autoridades, por lo que Senasa actúa a como puede. Ileana Céspedes, Coordinadora del Programa de Bienestar Animal de Senasa explicó cómo se debe abordar un caso de acumulador de gatos, según normas internacionales.

“El abordaje del acumulador es la consecuencia de un padecimiento psicológico. Primero lo ve un profesional en esa materia y cuando se da un avance, se procede a trabajar el área de los animales, a sustituir la población y si puede quedarse con alguno, brindando alimentos, ejercicios y todo lo que requiere el animal, se le deja”, dijo.

Con las uñas

En nuestro país don Luis puede ir a la cárcel antes que a un centro médico, en el peor de los casos. Esto porque, por ejemplo, Senasa no gana nada con quitarle y quitarle gatos al señor si Salud no va a educarlo, porque en un tiempo el acumulador se va a volver a llenar de peludos.

Para que alguien intervenga, los vecinos de la León XIII tienen que volver a realizar la denuncia en ambas instancias (Senasa y Salud) para que logren demostrar que hay un incumplimiento a la orden sanitaria de Salud y a la sanción administrativa de Senasa.

Por ejemplo, Céspedes dice que si Senasa le dio la posibilidad de tener dos gatos o uno, y cuando llegan ven tres, o diez, hay un incumplimiento que se sanciona económicamente. Si se demuestra un maltrato animal el caso se pasa al OIJ y si el maltrato va acompañado de crueldad, la pena puede ser des hasta tres años de cárcel.

“Hemos tenido casos donde hemos encontrado gatos muertos en gavetas, en refrigeradoras y eso ya es crueldad”, explicó Céspedes.

Sin embargo, lo ideal es dar el tratamiento psicológico antes.

En el Ministerio de Salud respondieron con un resumen ejecutivo que solo indica que se decomisaron 12 gatos y que la casa fue declarada inhabitable. El documento lo firma Priscila Umaña, directora del Área de Salud de Tibás.

Mientras tanto, Silvia Ruiz, directora regional Metropolitana de Senasa dijo que aquel 11 de octubre, un médico fue para hacer la valoración de don Luis, pero cuando llegó, el señor se había ido.

“Al señor hay que darle tratamiento, pero eso ya no nos ocupa a nosotros. Los vecinos deben comunicarse con Salud o con la Caja porque él no se va a quedar quedito con un solo gato. Va a seguir trayendo”, explicó la funcionaria.

Los mininos andan en los techos de la comunidad a cualquier hora del día. Cortesía.
Los mininos andan en los techos de la comunidad a cualquier hora del día. Cortesía.