Los recientes casos de dos niños mordidos por un perro en centros comerciales encendieron las alarmas en el país, pero también abrieron una discusión urgente: ¿sabemos realmente cómo convivir con nuestros perros y entender sus necesidades?, ¿deben los perros estar en centros comerciales?
En Costa Rica, según la Encuesta Nacional de Hogares 2024 del INEC, más de la mitad de los hogares tienen mascotas, pues un 52% convive con perros o gatos. En total, en el país hay 1.783.871 perros en casas (eso sin contar los callejeros).
Eso significa que estos animales forman parte de la vida diaria de cientos de familias, pero muchas veces se desconoce cómo se comportan o qué necesitan para estar equilibrados y que no representen un peligro para los humanos.
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La doctora Gabriela Pacheco Guier, veterinaria y máster en etología clínica (rama de la veterinaria que estudia la conducta animal), lo dice sin rodeos: “El 80% de los casos que atiendo son por agresión de un perro a un humano, y la mayoría de esos ataques ocurren dentro de casas, con perros conocidos. Los más afectados son los niños, sobre todo, hombres menores de diez años”.
Esto derrumba un mito común: el peligro no está solo en la calle, en un centro comercial o en un parque, sino dentro de los propios hogares. Y no se trata de que los perros sean malos, sino de que los dueños, muchas veces, no saben interpretar las señales de estrés de sus animales.
No es culpa de la raza
La especialista sostiene que uno de los errores más comunes es creer que existen razas más agresivas que otras. “No podemos decir que una raza es más agresiva que otra; lo único que varía es el daño que puede causar un perro de mayor tamaño y fuerza. Lo que, realmente, influye es el ambiente, los estímulos y la forma en que el perro ha sido educado o socializado”.
Los perros no son agresivos las 24 horas del día. Su respuesta depende de lo que pasa alrededor: estrés, miedo, frustración, defensa de su territorio o incluso la protección de recursos como comida o juguetes. Cada caso tiene motivaciones distintas.
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Espacios “Pet Friendly”
Cada vez es más común ver perros en restaurantes o centros comerciales gracias a un rótulo que se ha convertido en una moda, el de “Pet Friendly” (Amigos de las mascotas).
Sin embargo, la especialista advierte que estos espacios muchas veces son más por puro negocio que por un real bienestar del peludito.
“Un centro comercial no es un lugar apropiado para perros, porque está lleno de estímulos que ellos no saben manejar. Algunos lo toleran, pero tolerar no es lo mismo que disfrutar. Lo que, realmente, necesita un perro es correr, olfatear, explorar en zonas verdes. Los perros tienen muchas necesidades y casi ninguna se cubre en un centro comercial”, recalca la veterinaria.
Amarrar a un perro a la pata de una mesa en un restaurante no es un acto de amor, es lo mismo que dejarlo amarrado en el patio, reconoce la doctora. La recomendación que hace es incluir a los animales en actividades que también les generen bienestar: caminatas en la montaña, idas al parque, a la playa o a un río. Que pueda compartir con otros perros en espacios abiertos y naturales.
Educación es la clave
La mayoría de los problemas de agresión se deben a la falta de conocimiento de los dueños sobre sus perros. Muchos creen que cuando mueven la cola es porque están felices, pero no siempre es así.
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Estudios a niños mordidos en Europa revelan que el niño no dejó de acercarse al perro porque creía que este se estaba riendo, cuando en realidad estaba mostrando los dientes en señal de advertencia, y nadie se dio cuenta hasta que ya fue demasiado tarde.
“Si los dueños supieran leer a su perro, evitaríamos muchos ataques. El problema no es el perro, es la falta de educación del humano”, insiste la doctora Pacheco.
En Costa Rica todavía queda mucho por mejorar; se calcula que el 70% de los perros no sale nunca a pasear.
Eso genera acumulación de estrés y problemas de conducta. Además, aquí todavía se utilizan collares eléctricos o de ahorque, mientras que en países europeos su uso está prohibido y penado por la ley.
Consejos prácticos
La especialista da algunos consejos para que la convivencia con los perros sea más segura y sana:
Valore a dónde lleva a su perro y si el espacio es apto para él.
Aprenda a reconocer el lenguaje canino: señales de estrés, gruñidos, postura corporal de ataque.
Recuerde que mover la cola no siempre significa felicidad.
Socialice a su perro desde temprana edad y de manera adecuada.
Sáquelo a pasear todos los días para que descargue energía y explore.
No use collares que lastimen ni castigos físicos.
En el hogar
En nuestro país, la mayoría de ataques no llegan a los medios, porque ocurren dentro de los hogares. Sin embargo, son estos los que más deben preocuparnos, sobre todo, porque las mordidas en niños suelen darse en cuello y cabeza, zonas de alto riesgo.
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El llamado de los expertos es claro: dejar de culpar a los perros y empezar a educar a los humanos. Tener un perrito no es solo alimentarlo o vacunarlo, también significa entenderlo como un ser con necesidades propias y únicas.
Antes de un ataque, “sea el perro que sea, da varias señales de que está estresado, incómodo y que podría atacar, pero si no sabemos leer esas señales, lamentablemente, el problema seguirá existiendo”, concluye la doctora Pacheco Guier.