Si usted usa gas para cocinar en su hogar, es muy importante que lea esta información para proteger a su familia.
En el país, casi un millón de hogares usan gas LP para cocinar, pero no todos los cilindros que circulan en el mercado son seguros.
Según un estudio hecho el año pasado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), 60 de cada 100 de los cilindros de gas listos para la venta presentan fugas, faltantes en la cantidad del producto o envase en mal estado.
Use un imán para elegir su cilindro de gas
A raíz de eso, la Aresep hace una serie de recomendaciones a quienes usan gas.
La primera es bastante curiosa y tiene que ver con un imán. Este debe acercársele al cilindro para cerciorarse de que es de hierro puro. Si el imán no se le pega, ¡no lo compre!
¿Por qué tiene que ser de hierro? Por tres razones:
Primero, el hierro es lo suficientemente resistente para soportar la presión del gas sin romperse ni deformarse. Segundo, son muy duraderos y resisten el desgaste, los golpes y el uso prolongado.
Tercero y último, el hierro ofrece una buena protección contra fugas y, en caso de incendio, tiene una mayor resistencia antes de llegar a explotar.
Revise bien la válvula del cilindro
Además del imán, la Aresep recomienda revisar otras cosas.
Por ejemplo, no compre el cilindro de gas si la válvula no viene con el sello respectivo. Este sello es la garantía de que la válvula está en buen estado.
Sumado a eso, revise que venga con el cuello que protege la válvula. En ese mismo cuello viene una placa con información grabada, como la fecha de fabricación y la capacidad.
En teoría, las envasadoras y puntos de venta se encargan de revisar los cilindros antes de ponerlos a la venta, pero no queda de más revisar que no tengan cortes o golpes, ya que, de estar en mal estado, podrían poner en riesgo su vida, o hacer que se le escape el gas y no le dure lo que debería.
Por último, si le llega el más mínimo olor a gas, no compre el cilindro porque podría tener una fuga.

