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Sobreviviente de cáncer: “Le pedí a Dios que me diera vida porque tenía un hijo que cuidar”

Yuliana Ramos Castillo venció la enfermedad y ahora vive feliz con su familia

La vida de Yuliana Ramos Castillo se puso cuesta arriba hace tres años debido a un cáncer de seno que le diagnosticaron, pero ella demostró que es una vencedora y con mucho esfuerzo, el apoyo de su familia y la ayuda de Dios logró salir adelante para vivir sana y feliz al lado de su esposo, Randall Cortés, y de su hijo, Pedro David.

La sobreviviente, quien vive en Orotina de Alajuela, le contó su historia a La Teja porque quiere crear conciencia sobre la importancia del autoexamen de mama y darles esperanza a las mujeres que luchan contra la enfermedad.

“Un día de noviembre del 2018 me vi en el espejo y noté que tenía en la parte de abajo del seno derecho un pequeño hundimiento, como un camanance, eso me preocupó y fui a hacerme un ultrasonido, pero todo salió bien.

“En abril del 2019 noté que en ese mismo pecho se me había hundido la areola y que estaba más pequeña que la del izquierdo, así que consulté a los médicos, pero ellos me dijeron que era probable que el seno hubiera cambiado porque hacía poco le había dado de mamar a mi hijo, quien en ese tiempo tenía dos años”, recordó.

Yuliana decidió insistir y en julio del 2019 contactó a una doctora del hospital de Puntarenas, a la que le mandó unas fotos de su pecho. La especialista la mandó a llamar de inmediato.

“‘Te dejaste mucho, eso es un cáncer’, me dijo la doctora, que me mandó a hacer un ultrasonido y otra vez todo salió bien, pero ella sabía que había algo mal así que me refirió con especialistas del hospital México. Ahí me atendieron a finales de agosto del 2019, una doctora me revisó y me dijo que no entendía cómo no se veía el tumor en el ultrasonido, si prácticamente todo el pecho era el tumor, me hicieron unos exámenes y me diagnosticaron cáncer”.

Mucho motivos para luchar

La valiente dice que cuando le dieron la noticia ni siquiera pensó en la enfermedad, sino en su hijo, Pedro David, porque él estaba aún muy pequeño.

“Le dije a los doctores, háganme lo que tengan que hacer, opérenme, pónganme quimioterapia o lo que sea, pero yo necesito vivir. También le pedí a Dios que me diera vida porque tenía un hijo que cuidar.

“Me daba mucha tristeza saber que cuando llegara a la casa les tenía que decir a mi esposo y a mi mamá que tenía cáncer, pero es algo que no se puede ocultar.

A la joven mamá la operaron el 3 de setiembre del 2019 para quitarle el seno, además le quitaron 33 ganglios de la axila derecha que luego fueron analizados y todos dieron positivos para el cáncer.

Las sesiones de quimioterapia empezaron el 15 de noviembre de ese año. Los primeros tres meses fueron cada 21 días y los restantes tres meses se las aplicaron cada semana.

“Se me cayó todo el pelo y cada vez que recibía el tratamiento duraba tres días en cama. A veces tenía que vomitar en una bolsa porque no tenía fuerzas para caminar al baño y era mi hijo, que en ese momento tenía tres años, el que me alcanzaba las bolsas. Para mí, él fue el más fuerte de todos en el proceso porque veía que a la mamá hasta tenían que darle de comer en la cama por la debilidad que sentía y aún así siempre estaba conmigo dándome amor.

“A mí no me importó perder el pelo ni nada de eso, yo estaba tan enfocada en sobrevivir que solo pensaba en ser fuerte. En junio del 2020, cuando terminé la quimio me dieron un receso para empezar con la radioterapia y en ese momento me operaron para quitarme lo ovarios porque mi cáncer fue hormonal, se me formó porque mi cuerpo produjo demasiados estrógenos”.

El esperado campanazo

A finales de junio del 2020 Yuliana recibió la última sesión de radioterapia y el radiólogo le dijo que ya no tenía cáncer.

“En el hospital México hay una campana que se toca cuando uno vence el cáncer, así que cuando iba a las sesiones de quimio escuchaba a la gente tocar esa campana y cada vez que la oía me estremecía y me decía: ‘yo algún día la voy a tocar’. Así fue”, dijo orgullosa.

La sobreviviente pagó una cirugía, el 16 de junio de este año, para reconstruirse el seno derecho y para quitarse el izquierdo por prevención, ya que tenía mucho miedo de repetir la pesadilla. Ese día también le reconstruyeron el pecho izquierdo.

La luchadora es educadora y ahorita está concentrada en vivir un día a la vez, ya que de vez en cuando regresan los duros recuerdos del proceso que vivió, sin embargo, con el amor de su mamá, su esposo, su hijo, su hermana y una abuelita que siempre oró por su recuperación, sus días son felices.

“Siempre digo que soy la niña consentida de Dios, solo Él da la paz y fortaleza que uno necesita en momentos tan duros”.

—  Yuliana Ramos, sobreviviente de cáncer
Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.