En este país somos pura vida pa’ muchas cosas: café, futbol, música y biodiversidad. Pero, ¿sabía usted que también tenemos talento para hacer videojuegos y que ya estamos sonando en el mundo “gamer”?
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Pues sí, no es cuento. El estudio tico Hongo Neón se tiró al agua el 5 de agosto con el lanzamiento de su primer videojuego “Oscuro: Blossom’s Glow”, y la noticia ya dio la vuelta al planeta justo cuando este 29 de agosto se celebra el Día Mundial del Videojuego.
La historia emociona porque es 100% artesanal, podemos decir, o sea, hecha a puro esfuerzo de tres pulseadores, nacida sin oficinas lujosas, sin grandes capitales y con mucha pasión y corazón.
Pantallas y sueños
Todo empezó hace dos años cuando Keyner Mora Espinoza, vecino de Guápiles, se juntó con sus compas de la Universidad Véritas: Adriana Echeverría, escazuceña que ahora vive en Guanacaste, y el ilustrador guatemalteco Raúl Sandoval.
“Todo nació en las salas de nuestras casas, sin oficina, sin lujos, pero con gran ilusión y profesionalismo. Teníamos el objetivo de hacer algo diferente y no depender del mercado laboral. Queríamos mostrar que en Costa Rica también se pueden hacer proyectos interesantes de gran calidad”, contó Keyner con un orgullo que se le nota hasta en la voz.
Así nació el negocito Hongo Neón, bautizado por el amor que los tres tienen a la naturaleza y, sobre todo, a los hongos. Con esa semilla crearon Oscuro: Blossom’s Glow, un juego para PC (o sea, para computadora) donde la protagonista, Selene, debe usar la luz de las flores para abrirse paso en mundos oscuros y devolverle la claridad a su planeta.
El proyecto les llevó tres años de esfuerzo, madrugadas y mucho café chorreado, hasta que por fin lo soltaron al público en la plataforma Steam.
El juego, además, ya está disponible en las consolas Play Station 4 y Play Station 5, para descargar.
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El primer hijo
Como todo papá primerizo, al inicio tenían miedo: ¿y si a la gente no le gusta?, ¿y si lo critican feo?, ¿y si se hunde en el montón de títulos que hay? Pero pasó todo lo contrario.
“Gracias a Dios el recibimiento fue buenísimo, nos han dado muy buenas reseñas y el juego ya se juega, después de comprarlo, en Estados Unidos, Asia, Europa, Brasil y, claro, en Costa Rica. Eso nos da fuerza para seguir adelante”, agregó Keyner.
El juego se ganó aplausos por su estilo artístico ilustrado y por lo ingenioso de sus acertijos. En pocas palabras: los ticos pegaron un golazo en la primera jugada.
La industria gamer
Aunque Hongo Neón está empezando, la industria del videojuego en Costa Rica no es nueva. Según Rodolfo Mora Zamora, secretario de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos (Asodev), ya llevamos 20 años de estar dándole al joystick.
“Hoy la industria da trabajo a unas 500 personas, entre empresas y emprendedores, y tenemos alrededor de 50 grupos desarrollando proyectos”, nos explicó.
Entre los veteranos está Fair Play Labs, que ha trabajado con franquicias como Nickelodeon y G. I. Joe. También están Green Lava Studios, conocidos por su humor satírico; Suna Entertainment, que sorprendió al mundo con Planet Cube; y Seiba Software and Art, con un juego sobre cambio climático llamado Soot.
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Aquí también hay empresas que dan servicios a gigantes internacionales, como Canoarts, y jóvenes que se tiran con propuestas frescas, como el estudio JGG con Bloodsins, un título medieval que parece sacado de una película.
Desde 1950 y hasta el celular
Para entender por qué este logro es tan grande, basta recordar que los videojuegos nacieron allá por los años 50 en universidades gringas. Primero fueron experimentos, después llegaron joyitas como Pong en los 70 y los arcades de los 80, hasta que se metieron en las casas con consolas y ahora viven en el celular que usted tiene en la bolsa.
Hoy, los videojuegos no son solo un pasatiempo: son un arte que mezcla música, guion, animación y programación, y además una industria que mueve millones.
Lo que sigue
El equipo de Hongo Neón ya está pensando en su segundo videojuego y espera sacarlo en un año. “Queremos vivir de los videojuegos y seguir creciendo. Este primer juego fue para decirle al mundo: ‘aquí estamos, existimos, vean lo que podemos hacer’”, dijo Keyner con toda la fe.
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Así que, en este Día Mundial del Videojuego, Costa Rica tiene motivos para sacar pecho: no solo jugamos, también creamos, inventamos y metemos goles de chilena con empresas como Hongo Neón. Porque al final, los videojuegos también son pura vida.