Danny Vásquez, guía naturalista de Quepos, lleva dos décadas recorriendo las montañas, buscando animales y documentando los secretos que esconde la naturaleza.
Por eso, cuando el 21 de setiembre de 2021 se topó con una pequeña rana junto a sus compañeros Juan Carlos Monge y Andrey Ramírez, intuyó que estaban frente a algo especial y desconocido: una nueva especie.
Los tres se encontraban en las montañas de Betania, más hacia el lado de Quepos, en una zona ubicada arriba de una cascada, a unos 1.100 metros sobre el nivel del mar.
Habían caminado durante dos días para llegar hasta aquel sitio. Su objetivo era explorar y documentar una cascada a la que, según cuenta Danny, casi nadie había logrado llegar. Pero la sorpresa apareció antes.
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Una ranita al mediodía
Danny recuerda que bajaban por una quebrada rumbo a la base de la cascada cuando, cerca del mediodía, la vieron prácticamente sobre el agua, posada en una gran hoja verde, como esperándolos, como posando para las fotos.
“Lo que más le llama la atención a la gente y a todos los expertos que vieron las fotos es que la encontramos en el día, porque es una especie nocturna. Encontrarla así, sobre el agua y en el día, es algo casi imposible”, contó el naturalista de 41 años.
La rana vive entre los árboles y normalmente sale durante la noche. Por eso, aquella aparición bajo la luz del día hizo todavía más especial el hallazgo.
“Uno, con la experiencia de la montaña, tiene que andar viendo prácticamente cada planta y cada cosa. Estábamos caminando por la quebrada para tratar de llegar arriba de la catarata y fue ahí donde la encontramos”, recordó.
Los tres sacaron sus teléfonos y comenzaron a fotografiarla desde distintos ángulos para documentarla bien.
“Lo primero fue pensar: ‘Esto puede ser algo nuevo para la ciencia’. Es una sensación que lo llena a uno como naturalista y como amante de la naturaleza”, dijo Danny.
La intuición no le falló
Al compartir las imágenes en redes sociales, Danny fue contactado por un especialista de la Universidad de Costa Rica (UCR) y otros herpetólogos, quienes inicialmente consideraron que podía tratarse de una especie ya conocida, la rana Tica, que es muy parecida. Sin embargo, él no estaba convencido.
“Yo les dije desde el principio: ‘A mí no me parece que sea una Tica’. La intuición de guía y tantos años en el campo me decían otra cosa”, aseguró.
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Cinco años después, en este 2026, el tiempo le dio la razón. Las investigaciones científicas en la UCR confirmaron que aquella ranita fotografiada por Danny, Juan Carlos y Andrey en las montañas de Betania era, efectivamente, una especie nueva a la que la ciencia llamó “rana de Las Nacientes”.
Especie nueva, certificado UCR
Incluso, la UCR realizó en agosto pasado una expedición con el fotoperiodista Ezequiel Becerra, de la Agencia Francesa de Prensa (AFP), para fotografiar la ranita.
Un reportaje especial
A continuación, reproducimos el reportaje de la AFP, el cual presentó al mundo el descubrimiento de los naturalistas quepeños. Eso sí, la UCR y la AFP la ubicaron por el lado de Tarrazú, donde es más común verla:
Diminuta, nocturna, verdosa... y cafetera. Una nueva especie de rana fue descubierta en Costa Rica. Su hábitat ideal son los cafetales, pero allí también está expuesta a los pesticidas que protegen el grano.
De menos de cuatro centímetros de longitud, estos anfibios fueron hallados en el Pacífico central costarricense. Entre la vegetación relucían sus manchas oscuras, grandes e irregulares en el dorso y de color amarillo anaranjado en las extremidades, según observaron reporteros de la AFP en San Lorenzo de Terrazú, al sur de San José.
“Es una especie de rana arborícola nueva para la ciencia y endémica de Costa Rica”, dijo a la AFP Wagner Chaves-Acuña, uno de los responsables de este estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y la Universidad de Costa Rica.
Conocida como “rana de Las Nacientes”, por habitar ecosistemas amenazados donde nacen ríos y quebradas, esta especie presenta otra peculiaridad: los machos tienen una garganta translúcida que se infla con su canto corto y agudo.
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Además, es “una rana cafetera” que vive principalmente en los riachuelos que corren a lo largo de los cafetales de esa zona del país, indicó Chaves-Acuña.
“En la noche, cuando son principalmente activas, se las escucha cantando y posadas en el arbusto de café”, añade. Por lo general, las ranas buscan en esos cultivos sombra, humedad y alimento.
Pero no apuntan a los granos rojos, sino a pequeños insectos que constituyen la base de su alimentación.
Ejemplares de esta especie también han sido encontrados en zonas alejadas de plantaciones.
Chaves-Acuña advierte, no obstante, que el idílico ecosistema cafetero puede representar también un riesgo para estos pequeños anfibios por la utilización de pesticidas para proteger los cafetales, si bien aún no hay estudios que lo certifiquen.








