Yenci Aguilar Arroyo.10 octubre
Enrique y Keylin ya pasaron la prueba de fuego y seguirán recibiendo el control prenatal en el Hospital San Francisco de Asís, en Grecia. Juan Diego Córdoba.
Enrique y Keylin ya pasaron la prueba de fuego y seguirán recibiendo el control prenatal en el Hospital San Francisco de Asís, en Grecia. Juan Diego Córdoba.

El 24 de agosto Keylin Molina fue con su familia a la misa de las embarazadas para pedirle a san Ramón Nonato que intercediera por su embarazo, el cual sería posible gracias a la técnica de fertilización in vitro (FIV).

Días después, la joven de 23 años y su esposo, Enrique Rodríguez, se enteraron de que el proceso dio resultado.

Ellos son una de las tres parejas que lograron embarazarse en la Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad (UMRAC) de la Caja, que inició operaciones el 3 de junio.

"El fallo del 2000 es muy conservador, estaba alejado de cualquier realidad científica y por eso, durante 12 años luchamos porque no estábamos dispuestos a que se violentaran los derechos humanos de esa forma”. Miguel Yamuni, demandante del Estado ante la CIDH.

“Somos católicos y fuimos a la misa sin saber si el procedimiento había dado resultado. Cuando nos enteramos de que estaba embarazada me puse muy feliz, estoy llena, es una felicidad enorme porque la prueba de fuego ya la pasamos y esperamos con ansias lo que viene, es nuestro primer hijo”, aseguró Keylin, vecina del centro de Grecia.

La fertilización in vitro es una técnica que permite remover los óvulos de los ovarios para ser inseminados con espermatozoides en un laboratorio. Una vez finalizado el proceso de unión de las células sexuales, el óvulo fertilizado es transferido al útero de la mujer.

La Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad se ubica al costado oeste del Hospital de las Mujeres. John Durán.
La Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad se ubica al costado oeste del Hospital de las Mujeres. John Durán.
Una lucha constante

Esta futura mamita comentó que ella y su pareja viven juntos desde hace siete años y dos años después descubrieron que tenían problemas para concebir.

“Estuvimos intentando durante un año. Al ver que no quedaba embarazada fuimos a la clínica en Grecia y empezamos todo el tratamiento. Al tiempo me transfieren al Hospital de la Mujer y ya ahí nos indican que debemos someternos a la fertilización in vitro, pero debíamos esperar, porque aún el proceso no se podía hacer en el país”, aseguró.

Keylin comentó que para ellos, el pagar el tratamiento a nivel privado era muy difícil y por eso decidieron esperar a que la Caja abriera la UMRAC.

"Mi principal miedo era someterme a esto y que no funcionara. Me preguntaba qué iba a pasar con nosotros, pero nunca perdí la fe en Dios, creía que todo saldría bien. Nunca pensamos en dejar de lado el tratamiento porque en el Hospital de la Mujer me dijeron que había altas posibilidades de quedar embarazada.

“Según los médicos, complicaciones siempre pueden haber, pero se puede decir que el hecho de que fuera joven me ayudaría sicológicamente a que no estuviera tan escéptica sobre la técnica”, expresó.

Miguel Yamuni y su esposa pelearon por años para permitir la FIV en el país. Cortesía.
Miguel Yamuni y su esposa pelearon por años para permitir la FIV en el país. Cortesía.
Ven los frutos de su lucha

Miguel Yamuni es una de las personas que junto a su esposa Ileana Henchoz demandaron al Estado Costarricense ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por prohibir la técnica.

Yamuni expresó que está satisfecho porque lograron que se permitiera aplicar la técnica del FIV en el país.

“Logramos que la Caja viera la infertilidad como una enfermedad y brindaran el acceso a esta técnica a través de la seguridad social. Es darle una ayuda a aquellas parejas que quieren tener hijos y pueden hacerlo únicamente mediante la FIV”, comentó.

¢15,5 millones cuesta cada intento de fertilización in vitro en la seguridad social.

Yamuni, de 58 años, aseguró que en marzo del 2000, cuando la Sala IV prohibió realizar la técnica, su esposa tenía 40 años y las posibilidades de un embarazo, desde el punto de vista biológico, eran cada vez menores.

“Al ver que se nos cerraron las puertas tuvimos que recurrir a otros países para intentarlo y, aún así, no lo logramos. Si el país nos hubiera dado la oportunidad, las posibilidades hubieran sido mayores.

"El fallo del 2000 es muy conservador, estaba alejado de cualquier realidad científica y por eso, durante doce años luchamos porque no estábamos dispuestos a que se violentaran los derechos humanos de esa forma”, expresó.

Dos intentos. Jerchell Barrantes, coordinador de la Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad comentó que 15 parejas fueron las primeras en someterse a la técnica del FIV y de ellas, únicamente 3 lograron embarazarse. Las causas del éxito de un embarazo pueden ser diversas y si en un primer intento, la mujer no queda embarazada, puede intentarlo una segunda ocasión, dos meses después. La edad límite de una mujer para someterse al proceso es de 50 años; sin embargo, si la candidata tiene más de 42 años, necesitará de óvulos donados. Según el caso, se puede hacer la transferencia de uno o dos embriones.

Con Yamuni coincidió Boris Molina, abogado de las parejas que acudieron a la CIDH, quien expresó que el Estado se está reivindicando con las personas que ahora tienen la posibilidad de someterse al FIV.

“Muchas familias se quedaron en el camino y por culpa de un Estado retrógrado no tuvieron la oportunidad de ser padres.

"Si no hubiera sido por las sentencias del 2012 y 2016, aquí no pasaría nada, porque por culpa de la Sala Constitucional se le negó a muchas personas el derecho de acudir a la FIV para formar una familia. Hay que destacar a nivel político la voluntad del expresidente Luis Guillermo Solís y del gobierno actual, quien le dio seguimiento al tema”, afirmó.