El video duró apenas unos segundos, pero para Guisselle Meléndez significó la recompensa a más de una década de sacrificios, madrugadas, pérdidas, esfuerzo y amor por el café.
La vecina de La Garita de Alajuela no podía creer lo que estaba viendo cuando le enviaron las imágenes del periodista costarricense Jovel Álvarez entregándole al papa León XIV una bolsa de café costarricense junto con un tradicional chorreador.
Lo que más la impactó no fue que el regalo llegara hasta el Vaticano, sino reconocer que aquella bolsita había sido preparada completamente por ella.
“Cuando vi pasar la bolsa, me emocioné muchísimo porque yo sé todo el trabajo que hay detrás. Esa bolsa la tosté, la molí, la empaqué y la sellé con mis propias manos. Todo es muy casero, muy sencillo y muy humilde. Ver al papa observándola con tanto respeto y atención me llenó de un gozo inmenso. Jamás me hubiera imaginado vivir algo así”, contó emocionada.
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Guisselle es la creadora de Café Nogal, un emprendimiento que nació hace 14 años después de que cerrara la exportadora de café donde trabajaba. Mientras muchos de sus compañeros buscaron empleo en otras empresas del sector, ella decidió lanzarse sola a la aventura.
Compró un pequeño tostador, comenzó a comprar café de distintas regiones del país (Valle Occidental, Zona Sur y Tarrazú) y empezó a venderlo en la Feria del Agricultor de Alajuela, donde todavía hoy atiende personalmente cada viernes y sábado.
“Yo hago todo. Compro el café, lo tuesto, lo empaco, diseño las etiquetas, cargo el carro y voy a la feria. Empecé vendiendo tan poquito que apenas me alcanzaba para pagar el puesto. Poco a poco fui construyendo una clientela muy fiel que sigue conmigo después de tantos años”, explicó.
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El café que conquistó al Vaticano
La bolsa que recibió el papa contenía café proveniente del Valle Occidental, una de las regiones cafetaleras más reconocidas del país.
“Es un café muy balanceado, con notas cítricas, bastante cuerpo y una sensación muy agradable en boca. Es muy apreciado en Europa. Esas características lo hacen especial y por eso me llenó de orgullo que fuera precisamente ese el que llegara hasta el Santo Padre”, comentó.
Además de vender café tostado, Guisselle ayuda con todos los trámites y logística a pequeños productores y microbeneficios a exportar sus cosechas a mercados internacionales como China, Taiwán y Alemania.
Según explica, una de sus mayores motivaciones siempre ha sido acercar a los costarricenses los cafés de alta calidad que tradicionalmente se exportan.
“Durante años, trabajando para grandes empresas exportadoras de café, vi cómo los mejores cafés salían del país y aquí quedaba lo que no se exportaba. Mi sueño siempre fue poner en manos de los ticos esos cafés de primera calidad, pero a precios accesibles. Por eso hago todo yo misma, para mantener los costos bajos”, aseguró.
Historia marcada por la resiliencia
El camino no siempre fue fácil. Poco después de iniciar el negocio, su esposo sufrió un grave accidente de motocicleta que lo mantuvo durante meses hospitalizado.
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“Hubo momentos en que dejaba a alguien atendiendo el puesto en la feria para salir corriendo al hospital. Él era quien me ayudaba con muchas cosas del café y de repente tuve que asumirlo todo sola.
“Después, cuando falleció, el café se convirtió en mi tabla de salvación. Me ayudó a seguir adelante cuando sentía que todo se derrumbaba”, recordó.
A lo largo de los años también enfrentó pérdidas económicas, cargas pesadas, madrugadas interminables y jornadas agotadoras. Sin embargo, nunca abandonó el proyecto.
Por eso, cuando vio aquella bolsa de Café Nogal en las manos del papa León XIV, sintió que todo el esfuerzo había valido la pena.
“Esto lo siento como un regalo de Dios. Mis hijas no lo pueden creer. Los clientes me llaman emocionados y me mandan bendiciones. Yo veo esa bolsa y recuerdo cada paso que hice para que llegara hasta ahí.
“Es increíble pensar que algo tan sencillo, hecho en mi casa y con mis propias manos, terminó llegándole al papa. Estoy demasiado feliz”, dijo.
¿A dónde la llaman para pedidos del, ahora, café del papa? “Le propongo algo: mejor digámosle a la gente que si gustan mi cafecito, que se den una vueltica por la feria del agricultor en Alajuela, en Plaza Ferias; ahí me encontrarán siempre vendiéndolo.
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“Es mejor así porque llegan y hasta aprovechan la feria para comprar más cositas”, responde con gran motivación.





