Un estudio internacional liderado por Unicef, Ecpat (una organización dedicada a combatir la prostitución infantil) e Interpol reveló algo muy grave que está pasando con los niños y urge que usted lo sepa para que tome las previsiones necesarias con sus chiquitos.
La investigación dio a conocer que en el último año al menos 1,2 millones de niños en 11 países reportaron haber sido víctimas de alteraciones de fotos con contenido sexual.
Las imágenes que los papás suben de sus hijos a redes sociales, del primer día de clases, de vacaciones, comiendo un helado o celebrando su cumpleaños, son usadas por personas que crean contenido sexual de menores.
Con ayuda de la inteligencia artificial (IA) transforman una inocente foto de un niño en una imagen pornográfica o con contenido sexual, también hacen videos. Ese material lo difunden a grupos de pedófilos.
Las imágenes o videos falsos, que son hechos a partir de fotos de personas reales, son llamados deepfakes.
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Grave daño a niños
El estudio señala que, “a pesar de ser falsos en el sentido formal, los efectos sobre las víctimas, incluido el daño emocional, estigma, extorsión y normalización de la violencia, son absolutamente reales y muchas veces pueden tener consecuencias para toda la vida".
Además, la Unicef es muy clara al decir que estas acciones deben considerarse y castigarse con mano dura porque también pueden considerarse como abuso sexual.
“Desde Unicef hemos subrayado con fuerza que las imágenes sexualizadas de niños y adolescentes creadas mediante IA son materiales de abuso sexual porque el daño psicológico y social que causan no depende de si la imagen fue técnicamente real o no”, señala el informe.
Marcados para toda la vida
La psicóloga María Ester Flores explica que los niños que se ven expuestos en casos de este tipo quedan marcados para toda la vida.
“Los niños o adolescentes no tienen la capacidad o los mecanismos de defensa robustos para defenderse y gestionar las críticas y los señalamientos.
“Toda la violencia sexual a la que un ser humano se puede ver afectado en esas edades infantiles, en especial tratándose de una mentira porque esos niños no pasaron por esa experiencia, sino que les robaron su identidad, les robaron su inocencia sin darse cuenta, eso va a hacer que la seguridad vital se pierda, se quiebre”, aseguró la experta.
Ella dice que la pérdida de la confianza que experimentan estos pequeños los hace vivir con miedo.
“Posiblemente, serán retraídos en las relaciones afectivas interpersonales en general porque no saben si alguien les va a tomar una foto, si alguien que les hable bien les va a distorsionar toda su vida, igual que lo hicieron con esa imagen”, detalló.
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Flores dijo que incluso se podrían dar afectaciones de salud en los pequeños.
“Eso puede recaer en ansiedad, en síntomas físicos, dolores de cabeza, insomnio, miedos, angustias, pesadillas que al final recaen en la depresión y estas pueden llevar a las ideas suicidas infantojuveniles. Nadie pudo controlar una injusticia que se les hizo a sus espaldas con esa traición tan severa”, manifestó.
Urgen cambios en la ley
La diputada Montserrat Ruiz, del Partido Liberación Nacional (PLN), durante toda su gestión ha defendido y procurado los derechos de los niños.
Ella asegura que el informe revela una realidad preocupante y que Costa Rica está urgida de cambios en la ley.
“Lo que revela el informe de Unicef es sumamente alarmante y debe llamarnos al estudio a todas las personas que somos tomadoras de decisiones.
“La inteligencia artificial ha venido a revolucionar muchas áreas de la vida, pero también hay muchos abusadores utilizándola para estos fines. Eso no se puede permitir y debe ser sancionado con el peso de la ley”, advirtió.
Ruiz señala que las modificaciones en la ley deben incluir penas severas para este tipo de abusos.
“La violencia digital también es abuso. Por el interés superior de la niñez, ante esta realidad que devela el estudio, tenemos que analizar varias vías de acción, como la sanción de estos abusos sexuales que se cometen mediante inteligencia artificial, la educación sobre el uso adecuado de la IA y una legislación específica en materia de violencia digital.
“Tenemos que pasar de los diagnósticos a la acción. La violencia contra la niñez no puede normalizarse bajo ninguna circunstancia”, expresó.




