Karen Fernández.17 febrero, 2020
Feliz, así anda Bryanna desde el jueves que recuperó su audífono. Foto: Cortesía
Feliz, así anda Bryanna desde el jueves que recuperó su audífono. Foto: Cortesía

Bryanna Arias, de 4 añitos, es una chiquita muy alegre y juguetona, y aunque no había perdido estas características, no se puede negar que había algo que le faltaba y que el pasado jueves finalmente recuperó.

Se trata del audífono que le permite escuchar, ya que es una niña con sordera hereditaria, el cual se le perdió desde el pasado 17 de enero.

Ese día ella acudió a una cita médica en la clínica Carlos Durán y, durante el recorrido del centro médico a la casa, se le cayó y no se dieron cuenta dónde.

Su madre, Rosa Calderón, acudió a La Teja para ver si alguna persona se lo había encontrado y se los devolvía, pues son una familia humilde y el apoyo auditivo de la menor lo habían conseguido mediante una donación de la Fundación Misionero quiero ser.

Y aunque el audífono original no apareció, su historia tocó los corazones de muchos ticos que se ofrecieron a regalárselo.

Laura Garro, de Transportes MyG, quiso colaborar y coordinó con un grupo de transportistas limonenses para devolverle ese aparatico a Bryanna.

Fue así como los empresarios de Transportes La Lima, Transportes Bravo Maroto, Transportes Andrema, Transportes Transeco y Grupo Colorado, hicieron caso al llamado de Garro y el pasado 22 de enero dieron el enganche para empezar a hacer el audífono nuevo en la clínica JR Sánchez, donde atienden a la chiquita desde hace dos años.

“Desde el jueves está toda contenta, le dijimos desde temprano que en la tarde iban a recogerlo y nos hacía señas de que ya casi se lo ponían. No parece, pero ella estaba muy acostumbrada a tener el audífono y le hacía mucha falta. Mi hija mayor, Megan, fue a recogerlo con mi papá, que son los que siempre están con ella debido a mi trabajo”, explicó Calderón.

Y no solo su estado de ánimo ha mejorado, sino su atención en clases, pues ya tiene la ayuda extra para escuchar y atender las indicaciones de la maestra del kínder y la terapeuta de lenguaje, explicó la agradecida madre.

“Se lo ajustaron a como lo tenía antes de la pérdida, con los mismos programas informáticos para su correcto desenvolvimiento. Hasta que la terapeuta Karla Pozuelo no nos diga que hay que variar la graduación porque no está escuchando bien o atendiendo instrucciones, no hacemos cambios”, añadió la mamita.

Cuando se lo entregaron le hicieron los ajustes finales y la terapeuta estará pendiente para cualquier cambio. Foto: Cortesía
Cuando se lo entregaron le hicieron los ajustes finales y la terapeuta estará pendiente para cualquier cambio. Foto: Cortesía

Bryanna y su familia son vecinos de Paso Ancho, pero ella asiste a un kínder de Escazú donde le dan terapia de lenguaje una o más horas al día, de lunes a viernes, pues pagar clases aparte les costaría ¢25.000 la hora y no están en las condiciones económicas para pagar dicha suma.

Encuentro pendiente

Debido a la distancia entre la familia de la niña y los “ángeles” que le regalaron el audífono, ya que ellos son de Limón, doña Rosa nos contó que tienen pendiente el encuentro para conocerse.

Eso sí, asegura estar muy agradecida tanto con los transportistas como con quienes ofrecieron su ayuda desinteresada para tenderle una mano a su niña.

También conversamos con doña Laura Garro y nos dijo que la segunda parte del dinero, con la que cancelaron el trabajo, la aportaron entre ella y su esposo pues la historia les tocó bastante el corazón.

“Estoy feliz de haber podido ayudarla con esa compra. Uno como padre se siente contento cuando está en necesidad y otras personas ayudan a sus hijos”, Laura Garro.

“No hemos podido conocernos en persona, quería ir el jueves a la entrega, pero por trabajo no pude”, comentó Garro.