Jessica Parra, vecina de Ciudad Colón de 38 años, asegura que jamás imaginó que salir a almorzar terminaría convirtiéndose en una pesadilla que casi le cuesta la vida.
Ella es una de las 12 personas confirmadas con salmonella dentro del brote alimentario que investiga el Ministerio de Salud y que ya suma 32 casos asociados epidemiológicamente, además de una muerte bajo investigación.
Todavía recuperándose, decidió contar el duro proceso que vivió tras consumir pollo en un establecimiento de la zona.
Jessica relató que todo comenzó el sábado después de salir a almorzar sola.
“Ese día andaba haciendo curso, entonces siempre voy con mi familia, y el día sábado salí a almorzar sola, gracias a Dios”, recordó.
Poco después comenzaron los primeros síntomas.
“Vine a mi casa con mucho escalofrío y dolor de cuerpo y diarrea, acompañado de vómitos”, contó.
Inicialmente, recibió atención médica básica en el Hospital San Juan de Dios, pero la situación empeoró rápidamente.
“Llegando a mi casa nuevamente me puse muy mal”, explicó.
Fue entonces cuando tuvo que ser trasladada nuevamente a emergencias.
“Mi mamá me llevó a emergencias al CAIS de Ciudad Colón y de ahí me trasladaron al San Juan”, dijo.
En el hospital comenzaron a realizarle múltiples exámenes.
“Tenía una bacteria en el estómago. El día lunes salió una bacteria muy fuerte, pero no daba como el nombre, entonces repitieron las pruebas y di positivo por Salmonella”, relató.
Jessica asegura que probablemente fue uno de los primeros casos porque en ese momento todavía nadie hablaba del brote.
“La doctora me decía: ‘Por favor, haga memoria, ¿qué fue lo último que usted comió?’, y lo último que yo había consumido era el pollo”, recordó.
La experiencia fue tan dura que asegura haber sentido miedo de morir.
“Yo puedo dar testimonio de que casi que me muero en cuatro ocasiones porque fue demasiado fuerte”, afirmó.
También describió el sufrimiento físico que enfrentó durante los días más críticos.
LEA MÁS: Salud cerró venta de pollo tras brote de salmonella que ya deja una muerte bajo investigación
“La diarrea no paraba. No es como que quiero ir al servicio y nada más, no, tuve que ponerme pañales y todo porque era algo imparable”, contó.
“Mi mamá solo dejaba que me vieran por la ventana”
Después de estar tres días en una silla de ruedas del San Juan de Dios, Jessica decidió recuperarse en su casa, donde tuvo que permanecer completamente aislada.
“Mis familiares venían a verme y mi mamá solo dejaba que me vieran por la ventana”, relató.
La familia tomó medidas extremas para evitar contagios.
“Tiramos cloro por todas partes, lavado de manos hasta los codos”, recordó.
Según explicó, los médicos les advirtieron que debían mantenerla aislada.
“La doctora nos comentó que es viral, que por medio de las heces se contagia y que era obligatorio aislarme”, explicó.
Jessica vive con su madre y sus hijas en una casa de dos plantas, por lo que la dinámica familiar cambió completamente durante esos días.
“El doctor dijo: ‘Hay que aislarla. Vaso, cuchara y plato por aparte’”, contó.
Incluso, su hija menor tuvo que dormir en otra parte de la casa mientras ella permanecía sola arriba recuperándose.
Actualmente, sigue bajo cuidados y sin poder volver al trabajo.
“Mi jefe me dijo que necesitaba descansar ocho días para estar seguros de que estuviera completamente limpia”, comentó.
Pese a todo, asegura sentirse agradecida de poder contar hoy lo vivido.
“Aquí estoy contando la historia porque realmente eso es contar la historia, porque estuvo muy, muy fuerte”, dijo.
El Ministerio de Salud confirmó este sábado que mantiene abierta la investigación epidemiológica y sanitaria relacionada con el brote y que la venta de pollo, asociada preliminarmente al caso, permanece cerrada temporalmente.


