Shirley Sandí.24 abril
En el lavacar J y F, de San Sebastián, ahora usan estañones para ahorrar agua.
En el lavacar J y F, de San Sebastián, ahora usan estañones para ahorrar agua.

La sequía provocada por el fenómeno del Niño sigue afectando fuertemente a la población y por ello Acueductos y Alcantarillados anunció que le socará la faja a todo mundo y uno de los primeros serán los lavacar.

“He ido a varios lavacar y les hemos informado que tarde o temprano les vamos a restringir el uso indiscriminado de agua, estamos en una situación de mucha emergencia y no podemos seguir permitiendo esto. Evidentemente no queremos afectar el negocio y la parte económica, pero sí debemos aplicar alguna medida inmediata”, aseguró Roy Barboza, subgerente de Gestión del Gran Área Metropolitana, quien recordó que en la actualidad 200.000 personas son afectadas por los racionamientos.

41 lavacar en el país tienen permiso de pozo
“Todos debemos hacer el esfuerzo para salir adelante estos meses, porque los pronósticos hablan de un mayor impacto en las próximas semanas”, Roy Barboza, subgerente de Gestión AyA.
Por todo lado

En Hatillo, en los barrios del sur, la situación con el agua está bien furris. El servicio se va por horas, pero cada vez hay más lavacar. Solo en la calle principal que comunica barrio Cuba con Plaza América (un kilómetro) hay ocho de estos negocios y acaban de abrir uno nuevo.

Ignacio Sandino labora en el lavacar JyF de San Sebastián y nos comentó que ellos aplican medidas de ahorro desde hace unos cuatro meses.

“Ya no usamos las tuberías, llenamos unos estañones y con eso la pasamos, así ahorramos más. Antes las hidrolavadoras estaban pegadas al tubo, ahora las llenamos con un balde y se ahorra bastante”, indicó Sandino.

Fredy Dávila lava un automovil haciendo uso de una hidrolavadora ./Pablo Montiel
Fredy Dávila lava un automovil haciendo uso de una hidrolavadora ./Pablo Montiel

Por ejemplo, ahora con un estañón -que tiene en promedio 100 litros de agua- lavan 20 carros. Ellos trabajan con dos o tres estañones por día. Comentan que con esta medida, el recibo les pasó de 100 mil colones a 70 o 65 mil.

"El problema radica en que las hidrolavadoras solo se pueden utilizar con agua limpia y potable, no se puede usar agua de otro tipo", indicó Marcos Marín, otro trabajador del lavacar.

Yamileth Astorga, presidenta de AyA, comentó a La Teja que muchos de estos negocios tienen pozo, así que contactamos a la Dirección de Aguas del Minae para que nos dijeran cuántos tienen registrados.

El director de Aguas, José Miguel Zeledón, afirmó que solo tienen 41 negocios registrados con pozo, muy pocos con respecto a la cantidad de lavacar que hay en el país. Estos 41 sacan 300.00 metros cúbicos de agua al año, lo que equivale a 120 piscinas olímpicas.

Aclaró que en el caso del AyA, no se permite hacer un pozo donde ellos brinden servicio. En otras empresas distribuidoras no hay restricción.

Para cavar un pozo se requiere cumplir con una serie de requisitos, como que haya disponibilidad en el acuífero, viabilidad ambiental y concesión de aguas.

No obstante, Zeledón reconoció que existe un mercado negro de pozos ilegales. Solo el año pasado descubrieron 100 en Guanacaste.

Cada metro perforado puede costar unos 100 mil colones. En el GAM, la profundidad de los mantos acuíferos va de los 60 a los 120 metros, pero no se otorgan permisos de perforación desde el 2008 en la margen derecha del río Virilla.