Rocío Sandí.7 diciembre, 2020
Los papás se esmeran en decorar los carros para que los chicos disfruten mucho. Foto: Cortesía de Shirley Brenes.
Los papás se esmeran en decorar los carros para que los chicos disfruten mucho. Foto: Cortesía de Shirley Brenes.

Muy probablemente en estos días usted se ha topado una caravana de carros todos decorados con bombas y en una pura pitadera, pues así se celebran las graduaciones en este 2020 tan diferente.

En un año en el que la pandemia cambió los planes de todos, los niños y muchachos que terminaron la escuela y el cole tuvieron que dejar de lado los bailes y las graduaciones y buscar una nueva forma de celebrar.

Así nacieron las caravanas en las que los papás salen con ellos a recorrer las calles para festejar el triunfo, eso sío, cada quien en su burbuja.

Quienes ya participaron de ellas cuentan que se vive de todo, momentos alegres, emotivos y hasta congojas por los imprevistos que salen en el camino.

El sábado 28 de noviembre las calles de La Lima de llenaron de alegría y celebración. Foto: Cortesía de Shirley Brenes.
El sábado 28 de noviembre las calles de La Lima de llenaron de alegría y celebración. Foto: Cortesía de Shirley Brenes.

Una de las escuelas que adoptó la nueva graduación es la Arturo Volio Jiménez, de la Lima de Cartago. El sábado 28 de noviembre los papás de los niños de los dos sextos recorrieron los alrededores de la comunidad con una alegría increíble.

Shirley Brenes fue una de las organizadoras junto a otra mamá y una maestra, y aunque tuvo que correr un montón, dice que el ver feliz a su hija Monserrath hizo que todo valiera la pena.

“Uno siempre se ilusiona cuando un hijo cierra una etapa y me dolió mucho pensar en que Monse y los compañeritos no iban a poder celebrar el cierre de su sexto grado, entonces le pedí permiso al director para hacer la caravana y darles un regalito a los chicos y él me dio permiso y me apoyó mucho.

“Ese sábado salimos a la 9 de la mañana de la iglesia de La Lima y fuimos recorriendo todas las calles. Entre la cuota y las donaciones que nos hicieron, que fueron bastantes, compramos bombas y las repartimos a los papás para que decoraran los carros, fueron 62 vehículos”.

Los pequeños cuyos papás no tenían carros participaron de la caravana en una grúa de plataforma, los acompañaron dos mamás para que los cuidaran de cerquita.

Muchos pulseadores se dedican ahora a decorar carros. Foto: Cortesía de Ligia Barrantes.
Muchos pulseadores se dedican ahora a decorar carros. Foto: Cortesía de Ligia Barrantes.
Viento es el enemigo

Shirley dice que entre las cosas que recordarán por siempre están las bombas que se iban arrancando en el camino porque hacía mucho viento.

“Ese día estaba muy ventoso y más de un carro llegó a la escuela sin bombas porque salieron volando en el camino, entre todos nos ayudábamos, pero costaba mucho”, recordó entre risas.

“Fue muy bonito ver a la gente del pueblo apuntada, todos los que andaban en la calle tenían que ver con la caravana, nos aplaudían, nos gritaban, incluso muchos vecinos y familiares de los estudiantes también decoraron sus casas y eso emocionó muchos a los chicos, hasta las lágrimas se le salían a uno de ver todo eso, fue hermoso”, contó.

Los niños no se cambiaban por nadie en la caravana, iban encantados.

Al llegar a la escuela los pequeños recibieron unos regalos y regresaron a sus casas felices por haber celebrado su cierre de año.

“Mi hija esperó la caravana con una ilusión increíble y cuando ya todo pasó me dijo: ‘mami, nunca voy a olvidar todo lo que hiciste por mí’ y eso me llegó tanto al corazón”, relató.

“La satisfacción más grande fue ver a nuestros hijos felices y hasta con lágrimas de agradecimiento porque si les celebramos que terminaron la escuela”, Shirley Brenes, organizadora.
Nuevas oportunidades

Las famosas caravanas también abrieron oportunidades a muchos pulseadores que saben aprovechar el momento.

Ligia Barrantes es decoradora y vive en La Trinidad de Moravia, ella lleva varias semanas ganándose un dinerito extra con arreglos de globos para los carros que participan en caravanas.

Hasta muñequitos con bombas ponen en los carros. Foto: Cortesía de Ligia Barrantes.
Hasta muñequitos con bombas ponen en los carros. Foto: Cortesía de Ligia Barrantes.

“Hace tres semanas una amiga me llamó para pedirme que le decorara el carro y lo hice, desde ahí he estado recibiendo pedidos. Hago una guirnalda principal para el techo del carro y otros arreglos para los lados, los clientes escogen los colores y si quieren algo extra, porque también ofrezco bombas de las largas y adornos en fon, tengo un paquete básico en 12.500 colones, pero claro que el cliente es el que manda.

“Pienso que esto de las caravanas vino para quedarse, incluso para después de la pandemia porque es algo alegre y los niños y jóvenes lo disfrutan mucho. Yo soy mamá, así que cada vez que decoro un carro lo hago lo mejor que puedo y con mucho amor porque sé la ilusión que sienten esos papás”, aseguró.

Doña Ligia dice que la pandemia ha reducido los ingresos de todos, por eso está aprovechando al máximo esta oportunidad y espera sacarle bastante el jugo. Si usted quiere contratarla para que adorne su carro puede contactarla al 8424-2958.