Karen Fernández.7 marzo

El carisma del doctor Mario Ruiz se transmite a través de la pantalla del televisor. El positivimo y la perseverancia son dos de sus virtudes y le han servido muchísimo para liderar la Caja Costarricense de Seguro Socialen la lucha contra el covid-19.

Este cirujano y actual gerente médico de la Caja es uno de los rostros que surgió a raíz de la llegada de la pandemia a Tiquicia. Su presencia en los medios de comunicación es constante para explicarle a los ticos la labor de la Caja contra el covid.

El doctor Mario Ruiz es una persona alegre y jovial. Foto: Rafael Pacheco
El doctor Mario Ruiz es una persona alegre y jovial. Foto: Rafael Pacheco

El 13 de diciembre cumplió los 42 años, está casado con Francia Meza, compañera desde la universidad y tienen dos hijos: Mario Adolfo, de 17 años, y Alexandra de 6, a quien califica como el terremotito de la casa. Vive en Heredia.

Es el segundo de cinco hermanos, todos varones, por lo que la llegada de su hija le enseñó, lo que es interactuar con las niñas.

Se declara amante de la música romántica y en español, especialmente la de los 80′s y 90′s como la de Alejandro Sanz, Ricardo Montaner, Ricardo Arjona, Hombres G, Soda Stereo, Amaral, la Oreja de Van Gogh. También le gusta la música tica como “Los pollitos dicen” de José Capmany o “Azul” de Tango India, hasta la tenía descargada en una compu, pero se le perdió.

Eso sí, para la bailada y el fútbol dice tener dos pies izquierdos, por eso en las mejengas desde el inicio pedía jugar de portero para no esperar a que lo dejaran de último en la escogencia.

Otra de sus pasiones es cocinar, aunque como el manejo de la emergencia le ha quitado bastante tiempo, ya no lo hace tan frecuentemente, pero era hasta de buscar recetas y probar cómo le quedaban.

Le fascina cocinar de todo, antes lo hacía más que ahora porque el tiempo no le alcanza, pero le gusta buscar recetas. De hecho, para la cena de Navidad de este año espera repetir la pierna de cerdo horneada al estilo de su abuela que le quedó mortal en el 2019.

“Me gustaba ir al súper y a la feria del agricultor en Heredia y recorrer los puestos donde estaba la lechuga, el romero, el tomillo y olerlas. Hablaba con la señora que los vende. Todo eso viera cómo lo extraño”, dijo con un dejo de nostalgia.

Siempre ha sido muy casero y familiar, por eso extraña el compartir con sus hermanos, las cuñadas, diez sobrinos y sus padres, como lo hacían en fechas especiales o cada vez que había oportunidad.

“Tenemos más de un año de no reunirnos y extraño las bromas que les hacía a mis hermanos y sobrinos. Soy de los más bromistas, me gusta pullarlos, pero siempre manteniendo el respeto”, confesó entre risas.

Admite que cree mucho en Dios y en el destino, pero también en trabajar duro para conseguir las cosas que quiere, algo que le enseñaron sus padres y su abuela.

“Soy una persona luchadora, pero que siempre va a poner la fe por delante y tener mucha esperanza de las cosas. Soy muy optimista, siempre hay que ver el lado bueno de las cosas, creo que por eso escogí cirugía, porque uno planifica la operación, pero puede pasar cualquier cosa y hay que mantener el control, pedirle mucho a Dios cuando las cosas se complican y esperar que todo salga bien”, contó.

Mario Ruiz, gerente médico de la Caja "Ya estamos viendo la luz al final del túnel"

Estudiante terriblillo

El doctor Ruiz estudió en la escuela Nuestra Señora de Sión y en el Liceo de Costa Rica, pero admitió que le daba dolores de cabeza a la directora escolar Flor Emilce Araya.

“Yo era medio terriblillo, la directora siempre pasaba detrás mío y su hermana, Mabel, era la que me defendía. Y en quinto año, en el Liceo, las profesoras siempre me separaban de los demás, porque al que se le sentaba a la par no le iba muy bien por la molestaba que les pegaba”, recuerda entre carcajadas.

Nos contó una vez como en cuarto grado que se llevó para la escuela una bola de fútbol que su papá cuidaba como si fuera de oro porque se la había regalado un jefe. Él sabía que si le pasaba algo le iba a ir feísimo porque su papá era muy estricto, pero igual se la llevó.

“Estábamos jugando y donde la pateo la mandé por encima de la malla y se fue rodando por una bajada, me salté la malla y me fui detrás de ella. Cuando la agarré empecé a pensar cómo me volvía a meter a la escuela y cuando me iba a saltar la malla de vuelta, estaba la directora ahí esperándome. Vieras la regañada que me pegó y luego mi papá otra, pero rescaté la bola”, contó orgulloso.

Lo repollo no se lo quita

Es aficionado al Herediano y agradece el cariño que le ha mostrado la gente a lo largo de este año en las diferentes giras de trabajo.

“La gente siempre ha sido muy agradecida, respetuosa y cariñosa conmigo, me preguntan cosas o me dan recomendaciones como que la mascarilla fuera obligatoria cuando aún no lo era. Gracias a Dios no he tenido ninguna mala experiencia”, explicó Ruiz.

El doctor conversó con la Teja durante un recorrido por la nueva clínica de San Isidro de Heredia. Foto: Rafael Pacheco
El doctor conversó con la Teja durante un recorrido por la nueva clínica de San Isidro de Heredia. Foto: Rafael Pacheco

Recuerda una vez en el supermercado que se le acercó una señora y le dijo “ay, yo acabo de ver un meme suyo y ahora me lo topo aquí”, dio media vuelta y se fue corriendo sonrojada.

Y probablemente usted también haya visto varios memes del doctor comparándolo con los famosos muñecos repollo.

Incluso una vez en el trabajo, una auxiliar de enfermería del hospital Psiquiátrico, se le sentó a la par y lo agarraba y le estripaba el brazo mientras le decía que él era como un repollito. Claro, le hacía tan duro que hasta le dolía.

Pero admite que esos detalles son la parte bonita de todo esto, incluso su hija tiene un muñeco de estos y un día mientras jugaba con él, se le paró a la par y le dijo a su mamá “es que es igualito”, al punto que su esposa hasta le tomó una foto.

“Tuve que admitir que sí nos parecemos. Es igualito”, narró otra vez entre risas.

Hasta que compartió esta anécdota en televisión nacional dice que se animaron sus compañeros de trabajo a enseñarle todos los memes que tenían suyos, cosa que no le molesta, aunque esa vez para asustarlos, les dijo que les iba a abrir a todos un proceso administrativo.

Llegó a la gerencia médica en abril del 2019, para aportar su granito de arena en mejorar algunas cosas en el sistema de salud, pero le tocó enfrentar la mayor crisis de salud en la historia.

“Yo quiero que se acabe (la pandemia), tengo que decirlo con toda franqueza. Quiero volver a estar operando y que todos tengamos tranquilidad. Que no nos dé miedo que los hijos regresen a la escuela, que todos estemos bien”, reconoció el médico.

“Yo dije un día que solo un milagro nos iba a salvar y creo que por ahora estamos viviendo ese milagro, gracias a Dios”, Mario Ruiz, gerente médico CCSS.