La esperanza de encontrar a su papá sigue intacta, pero cada día que pasa sin saber dónde está se convierte en un dolor más grande para Kimberly Salazar, hija de Heiner Salazar Torres, quien desapareció luego de ser arrastrado por la corriente del mar en playa Palo Seco, en Parrita.
Este miércoles 4 de noviembre se cumplen 11 días desde que Heiner desapareció mientras disfrutaba de una jornada de pesca junto a su hermano y un tío. En determinado momento, la corriente lo arrastró y desde entonces su familia no ha vuelto a saber de él.
En medio de la angustia, Kimberly tiene claro qué es lo que más necesita su familia para continuar con la búsqueda: ayuda para conseguir un medio aéreo que permita ampliar el rastreo.
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La joven explicó que no están pidiendo dinero, sino la colaboración de personas o instituciones que puedan facilitar un helicóptero o una aeronave para buscar a su papá desde el aire.
“Siento que lo que necesitamos ahorita y si nos pudieran ayudar, es la colaboración con un medio aéreo, un helicóptero o una aeronave, es lo que nos falta para buscarlo por aire, hemos cotizado y nos cobran 3 millones de colones y nosotros ahorita no tenemos ese recurso”, manifestó Kimberly.
Según explicó, contar con una aeronave que pueda sobrevolar a baja altura les permitiría revisar sectores de manglares y esteros, lugares en los que esperan encontrar alguna pista sobre el paradero de Heiner.
La hija reconoce que estos días han sido especialmente difíciles y que la incertidumbre de no saber dónde está su papá es una situación que no le desea a nadie.
“Esto no se lo deseo ni a un enemigo, es muy difícil vivir esperando que él aparezca, no sé si vamos a vivir con ese trago amargo de esperarlo, pero con la esperanza es que él aparezca”, expresó.
Heiner es vecino de San Vito de Coto Brus y, según contó su hija, había sobrevivido a una leucemia. Sin embargo, después de enfrentar esa enfermedad, sus piernas quedaron muy débiles, una condición que Kimberly considera que pudo haberle dificultado nadar cuando fue arrastrado por la corriente.
Mientras pasan los días, la familia mantiene la esperanza de encontrarlo y pide colaboración para que la búsqueda pueda extenderse también por aire.

