Los últimos regalos que recibió Iker Elián Alvarado Rivera fueron estrenados el mismo día en que le quitaron la vida.
El pequeño de siete años estaba ilusionado con sus clases de fútbol y ese miércoles 9 de setiembre llegó a la práctica con los tacos nuevos que su abuelo le había comprado días antes.
Para Enos Alvarado, abuelo de Iker, recordar esos momentos es ahora un golpe muy duro, pues fueron de las últimas alegrías que compartió con su único nieto varón.
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El fin de semana anterior al ataque, Enos llevó al pequeño a pasear a San José. Juntos estuvieron en Plaza Lincoln, Moravia y también pasaron por el mercado de la Coca Cola en San José centro.
“El fin de semana lo llevé a pasear a San José porque durante las vacaciones de medio año estuvo muy lluvioso y no salimos”, recordó.
Durante ese paseo también llegaron los regalos que Iker estrenaría pocos días después.
“Mi hijo me dijo: ‘Papi, vea si encuentra unos tenis de ‘papi fútbol’, se lo compramos’. También en el mercado de la Coca Cola le compramos una ropita para que la estrenara”, contó el abuelo.
Iker estaba especialmente emocionado por sus clases de fútbol. Su papá incluso pidió permiso en el trabajo para llevarlo ese miércoles a la escuela deportiva.
“Él lo pidió para llevar al bebé a la escuela de fútbol. Él estaba muy contento en la escuela con sus tacos, fue a la práctica y cuando ya venían para la casa fue que pasó la desgracia”, relató Enos entre lágrimas.
El vehículo en el que viajaban Iker junto con su papá y su abuela materna fue atacado a balazos y el pequeño resultó mortalmente herido en Pueblo Nuevo de Limón.
Iker fue trasladado al Hospital Tony Facio, en Limón, donde murió.
Iker era como un hijo para el abuelo paterno
Para Enos, la pérdida es todavía más dolorosa porque sentía que Iker era como un hijo. Él y su esposa ayudaban a cuidarlo, lo llevaban a la escuela y compartían gran parte del tiempo con él.
Por eso, los tacos, la ropa nueva y aquel paseo familiar que pocos días atrás eran motivo de alegría ahora se han convertido en recuerdos que el abuelo guarda con un dolor difícil de explicar.
Iker estrenó sus regalos el Día del Niño, el mismo día que desalmados le quitaron la vida.


