En Costa Rica todo el mundo habla de “legítima defensa”, pero pocos saben lo que realmente dice la ley. El Código Penal, en su artículo 28, dice que no comete delito quien actúa para defender su vida, sus bienes o los de otra persona, siempre que se cumplan ciertas condiciones. No es una carta blanca para “hacer justicia por mano propia”, es una excepción bien amarrada.
La ley exige tres cosas básicas: que haya una agresión ilegítima (un ataque real y sin derecho), que la defensa sea necesaria para repeler ese ataque y que se use un medio razonable, o sea, que la respuesta no sea desproporcionada. En tico: el pleito tiene que estar pasando ya o a punto de pasar, no puede ser una venganza vieja, y la reacción no puede ser “irse de más”.
El caso reciente en Cartago, donde dos choferes se pelearon y uno terminó disparándole al otro, que murió, vuelve a poner el tema sobre la mesa. Según lo que se ha conocido, hubo una discusión en carretera, uno de los conductores habría intentado agredir al otro y este respondió con un arma de fuego. Ahora le toca a las autoridades determinar si ese balazo fue realmente para salvarse o si fue un uso exagerado de la fuerza.
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Oro dato importantes es la diferencia entre legítima defensa y exceso de defensa. Si el agresor ya está controlado, está desarmado o está huyendo, seguir golpeándolo o disparar “de remate” deja de ser defensa y se convierte en delito. Si los jueces concluyen que hubo legítima defensa, la persona queda libre de responsabilidad penal. Si ven exceso, sí puede enfrentar una condena, aunque se reconozca que el conflicto empezó con una agresión en su contra.
La legítima defensa no es licencia para matar, es una válvula de seguridad del sistema penal para que la víctima no termine tratada como criminal. Pero tampoco puede ser la excusa perfecta para descargar la furia en plena calle. En tiempos donde cualquiera saca un bate o un arma por un cierre en carretera, entender bien estos límites puede ser la diferencia entre irse para la casa o terminar en una celda.
Licenciado Boris Acosta: Teléfono 8435 6135
