Rocío Sandí.11 diciembre, 2019

Resolver el caso de un grupo que puso una bomba en la Asamblea Legislativa, otra en Teletica y que, además, planeaba hacer otro atentado en el parque Nacional el 15 de setiembre, fue la mejor investigación de la Policía Judicial este 2019.

Así lo dieron a conocer este miércoles en la tarde los meros meros del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en una ceremonia que se llevó a cabo para reconocer los casos más importantes realizados por la institución, los que recibieron el premio fueron los agentes de Delitos Varios.

Siete personas fueron detenidas por el caso de las bombas. Fotos: Cortesía OIJ para LT.
Siete personas fueron detenidas por el caso de las bombas. Fotos: Cortesía OIJ para LT.

Este primer lugar fue denominado como Acracia, a raíz de la investigación de las bombas, los agentes judiciales arrestaron el 22 de octubre a seis hombres, de apellidos Sandoval Alvarado, Gutiérrez Pizarro, Borbón Navarro, Navarro Naranjo, Calderón Navarro y Ureña Wong, así como a una mujer apellidada Fernández Castro.

Todo inició el 26 de junio pasado con el análisis de un explosivo que hallaron en el despacho de la diputada Zoila Rosa Volio. Esa bomba era similar a una bombeta de turno, pero le agregaron nitrato de potasio y la envolvieron en un material para darle más potencia. Los antisociales pretendían hacer el mayor daño posible.

Luego vino el caso de la segunda bomba, la que pusieron el 27 de julio en las afueras de Televisora de Costa Rica. Esa estaba hecha con un extintor, pólvora negra y nitrato de potasio; el extintor servía también de compresor, lo cual le dio más potencia al explosivo en comparación con el primero. Según los análisis de los especialistas forenses, la capacidad de expansión (o daño) del explosivo era de unos 100 metros.

Armando González Sibaja, jefe de la sección de Delitos Varios afirmó que notaron que estaban ante un patrón serial en la colocación de explosivos que es poco usual en el país.

“En la Asamblea utilizaron un explosivo con una capacidad de detonación, pero le faltó un factor de explosión, calor y choque. En el segundo evento en Teletica ellos trataron de evitar el error que cometieron en la Asamblea Legislativa y utilizaron otro tipo de pólvora en la que era más fácil hacer la detonación, basándonos en esto sabíamos que tenían que ser personas que tuvieran cierto conocimiento en la fabricación de bombas”, dijo González.

El grupo se caracterizaba por planear eventos violentos para imponer su forma de pensar. Foto: OIJ.
El grupo se caracterizaba por planear eventos violentos para imponer su forma de pensar. Foto: OIJ.

Pero la cosa no quedó ahí, el grupo planeó un nuevo golpe y modificó las bombas para que fueran más dañinas. Esas pretendían hacerlas estallar el 15 de setiembre, pero un día antes la policía detuvo al hombre de apellido Borbón, quien llevaba en un bulto dos bombas. Lo agarraron en El Guarco de Cartago mientras se movilizaba en un bus.

Los explosivos estaban activados, tenían un temporizador y eran similares al usado en Teletica, pero estaban reforzados con metralla (objetos pequeños como clavos, balines o tornillos que salen expulsados cuando el aparato explota).

Wálter Espinoza, director del OIJ, dijo en esa oportunidad que esas bombas son muy peligrosas, ya que los objetos que lanzan pueden herir a personas o incluso matarlas. Los especialistas que las analizaron determinaron que la capacidad de expansión que tenían era de unos 300 metros.

La captura se logró gracias a informes anónimos, al perfil policial de los sospechosos, así como las investigaciones y vigilancias de los sospechosos.

Perseguidora contra Víquez

El segundo caso más destacado este año se llamó Ant Zeuquiv fue el que permitió la captura de un sacerdote Mauricio Antonio Víquez, quien jaló a México para evitar enfrentar la justicia, ya que tenía varias causas de abuso sexual.

El cura fue detenido el domingo 18 de agosto mientras permanecía escondido en una casa en San Nicolás de los Garza, en Monterrey de Nuevo León, México.

Los ganadores fueron los agentes de la sección de Ciberdelitos y también de Interpol quienes siguieron cada movimiento de Víquez por medio de sus redes sociales.

El padre Víquez huyó del país en enero pasado. Foto: Adriana Araya.
El padre Víquez huyó del país en enero pasado. Foto: Adriana Araya.

El religioso salió del país el 7 de enero de este año, tras ser notificado de una denuncia en su contra por abuso sexual. Debido a eso se ordenó su captura por medio de la Interpol y se inició una investigación para dar con su paradero.

El 11 de abril los agentes judiciales recibieron información confidencial de que Víquez estaba activo en las redes sociales bajo el nombre de Antonio. Al revisar los perfiles se dieron cuenta que la persona que los administraba efectivamente tenía características similares y empezando porque Antonio es el segundo nombre del sacerdote, además la persona ponía que tenía un doctorado (Víquez tiene uno), y también, indicaba que tenían la misma edad: 54 años.

El dato que terminó de convencerlos fue una publicación que hizo el 18 de abril sobre la muerte de un pariente cercano, que coincidió con la muerte de un tío de Víquez.

El OIJ allanó el Tribunal Eclesiástico y la Curia Metropolitana como parte de la investigación contra el cura. Foto: Grupo Nación.
El OIJ allanó el Tribunal Eclesiástico y la Curia Metropolitana como parte de la investigación contra el cura. Foto: Grupo Nación.

“Logramos verificar que la dirección IP con la que se abrieron las cuentas estaban en México y eran de telefonía móvil, eso provocó que hiciéramos un contacto directo con la Policía Federal Mexicana, en particular con la unidad de Prevención de Delitos Electrónicos de la División Científica”, detalló Wálter Espinoza el día que anunciaron la captura.

Actualmente la extradición del sacerdote está en proceso, ya que él se negó a que el tramite se llevara a cabo de forma voluntaria.

Colombiano decapitado

El tercer caso premiado fue el homicidio del colombiano Diego Fernando García Lemus, de 42 años, a quien decapitaron y dejaron abandonado a la orilla de una calle cerca de El Cristo de San Ramón, en Alajuela.

El caso fue resuelto por el OIJ de San Ramón, quienes en los últimos tres años han ganado de manera consecutiva.

El hallazgo del cadáver se dio el 28 de abril del 2018, pero luego de una investigación el 21 de noviembre de ese año la policía detuvo a cuatro integrantes de una presunta banda narco que habría retenido durante tres días y hecho llamadas extorsivas a los familiares del hombre en Cali, Colombia.

Los sospechoso de matar al colombiano integraban una banda narco. Foto: OIJ.
Los sospechoso de matar al colombiano integraban una banda narco. Foto: OIJ.

La policía había detallado que García era también miembro de la organización criminal y se encargaba de cobrar la plata de los cargamentos de droga que el grupo vendía, tanto dentro como fuera del país.

Los arrestados por el homicidio fueron cuatro hombres de apellidos Londoño Mejía, Hurtado Vargas, Arencio Muñoz y Lewin Ramírez, así como una mujer de apellido Flores Guevara. Anteriormente se había detenido a otro sospechoso, de apellidos Zúñiga Quirós.

En los tres casos el desempeño de los investigadores fue sobresaliente y por eso los jefes del OIJ decidieron reconocer su gran labor.