Un colombiano de apellidos Lesma Quirós, de 21 años, resistió a una lluvia de balas que le pegaron, al parecer, para robarle ¢187.000 que portaba dentro de un bolso.
El brutal ataque ocurrió este viernes a las 2:02 a. m. frente a una casa en el barrio María Auxiliadora, en Aserrí, San José. Los pistoleros se movilizaban en un carro y luego del ataque salieron chillando llantas, por lo que los vecinos alarmados llamaron a la Policía de inmediato.
Los oficiales del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) montaron un operativo, ubicaron el carro e iniciaron una persecución que finalizó en El Huaso, de San Rafael Arriba de Desamparados, lugar en el que los oficiales lograron acorralar a los sospechosos; quienes empezaron a disparar contra la patrulla y los uniformados.
Los antisociales salieron corriendo del chuzo y se escondieron en unos matorrales, pero los policías hicieron un rastreo y lograron detener a tres. Uno de ellos es menor de edad y resultó con una herida de bala en el hombro debido a la balacera que armaron con la Policía. Otros dos delincuentes huyeron. del lugar.
Mientras se producía la persecución, la Cruz Roja se dedicó a estabilizar al colombiano. Alexánder Morales, de la central de comunicaciones de la benemérita, informó que lo trasladaron de emergencia al hospital San Juan de Dios.
Nueve horas después del ataque, se reportó que el cafetero estaba fuera de peligro. Marisel Rodríguez, vocera del OIJ, agregó que los tiros impactaron diferentes partes del cuerpo de Morales, pero ninguna de las heridas comprometió su vida.
No apareció la plata
Los judiciales investigan las causas del ataque, ya que dentro de la nave de los bichos no encontraron la plata que el colombiano aseguró le robaron, aunque tampoco descartan que se la hayan llevado los dos delincuentes que lograron escapar.
Los detenidos son de apellidos Díaz Caldera (nicaragüense), Chaves Gutiérrez y un menor de 17 años. Ninguno tenía antecedentes penales y son vecinos de Río Azul de La Unión, Cartago. A ellos se les decomisó una pistola 9 milímetros.
Trascendió que el extranjero vive en suelo tico desde hace seis años, pero las autoridades no han determinado en qué trabaja, ni cuál es su estatus migratorio actual.
"Hasta ahora, y por la versión del ofendido, se maneja el caso como un asalto”, mencionó Rodríguez.



