Alejandra Portuguez Morales.17 enero

Este sábado se cumplen dos años de la masacre de los cinco universitarios de Liberia, Guanacaste.

Como es natural, el recuerdo y el cariño por ellos sigue intacto y una madre anhela reencontrarse en sueños son su hija asesinada.

“Solo le pido a Dios que me permita verla en sueños, quisiera decirle que la quiero, la extraño y que tanto ella como sus amigos los tenemos presentes, pero aún no he tenido esa oportunidad”, dice Ileana Hernández, mamá de Stephanie Hernández García, quien tenía 23 años y era estudiante de Educación y Dirección de Empresas de la UCR.

Stephanie Hernández García, tenía 23 años y era estudiante de Educación y Dirección de Empresas de la UCR. Foto: Cortesía
Stephanie Hernández García, tenía 23 años y era estudiante de Educación y Dirección de Empresas de la UCR. Foto: Cortesía

Doña Ileana dice que al hablar de esta dolorosa pérdida siempre se le hace un nudo en la garganta y la familia a veces prefiere no mencionar el tema.

“Mi hija siempre fue muy cariñosa conmigo, yo tuve tiempo de pedirle perdón antes de que muriera, ya que no la crié, lo hicieron mis papás, ¡ellos fueron sus papás! Stephanie fue una persona especial, siempre aconsejó a sus hermanos para que se superaran”, recordó la mamá. Agregó que junto a su cama tiene un peluche que era de su hija y la foto de ella.

Doña Alba Pérez y don Francisco Hernández, los abuelitos que vieron crecer a Stephanie, tienen muy presente cuando ella les decía que pronto sería profesional y los ayudaría.

“Esto nunca lo vamos a olvidar, recuerdo las veces que me llamaba y yo le depositaba la poca platita que teníamos para que ella comiera en la universidad o se ayudara con los gastos”, contó don Francisco.

Don Francisco espera que el monstruo que cometió el crimen múltiple nunca salga libre. No quiere que ninguna familia sufra como ellos.

Alba Pérez, abuelita de Stephanie: Aún hay mucho dolor, pero ellos siempre vivirán en nuestros corazones.

Junto a Stephanie también fueron asesinados su novio Joseph Briones Solís, de 22 años, quien era estudiante de Dirección de Empresas y Administración Aduanera; Ingrid Massiel Méndez Serrano, de 24 años, estudiante de Psicología; Dayana Martínez Romero, de 24 años, estudiante de Educación y Dirección de Empresas, ellos cuatro de UCR; y Ariel Antonio Vargas Condega, de 24 años, estudiante de Gestión Empresarial de la Universidad Técnica Nacional (UTN).

Al ataque sobrevivió una prima de Stephanie que es menor de edad. Doña Alba contó que poco a poco la joven ha salido adelante, mencionó que pese al trauma es una muchacha fuerte y que el año pasado se graduó de noveno del colegio.

Ariel Antonio Vargas Condega, tenía 24 años y era estudiante de Gestión Empresarial de la UTN. Foto: Cortesía
Ariel Antonio Vargas Condega, tenía 24 años y era estudiante de Gestión Empresarial de la UTN. Foto: Cortesía
Dayana Martínez Romero, tenía 24 años y estudiaba Educación y Dirección de Empresas de la UCR. Foto: Cortesía
Dayana Martínez Romero, tenía 24 años y estudiaba Educación y Dirección de Empresas de la UCR. Foto: Cortesía
Agradecidos con la ayuda que dio la UCR

Don Freddy Obando, papá de Joseph, dijo que están muy agradecidos con todo el apoyo psicológico que les dieron por parte de la UCR durante año y medio.

“Los pensamos con mucho cariño, en épocas de Navidad siempre los recordamos, en una pared tenemos sus fotos junto a Stephanie, ya que eran novios, también guardo las colonias que él me regalaba, su ilusión también era ayudar a la familia a superarse”, expresó.

Mencionó que la ausencia es difícil, pero deben continuar por los demás familiares que tienen alrededor. “Ellos (los muchachos) nunca se irán de nosotros y debemos seguir adelante”, dijo Obando.

En una pared los papás de Joseph Briones Solís mantienen sus fotos y las de su novia Stephanie Hernández García. Foto: Cortesía para LT
En una pared los papás de Joseph Briones Solís mantienen sus fotos y las de su novia Stephanie Hernández García. Foto: Cortesía para LT

También don Ramón Méndez y doña Nereida Serrano, papás de Ingrid Masiel, estudiante de Psicología, han sido fuertes en este proceso a aunque como consecuencia de esta situación tuvieron problemas para dormir.

“De ella (Ingrid) tengo muchos recuerdos, ¿qué más que el de su vida?, pero también me he soñado cargándola cuando era bebé, aún sigo con ayuda porque la ausencia de ella duele mucho, la última vez que compartimos la llevé al mirador de Rancho Redondo, en Goicoechea, ahí nos tomamos una foto que guardo con mucho cariño", dijo don Ramón.

Por su parte doña Nereida extraña las llamadas que diariamente le hacía Ingrid. “Solo con la ayuda de Dios hemos salido adelante, cada vez que me hace falta sueño con ella (se escucha cuando llora), aún sigo en proceso de sanación”.

Ramón Méndez guarda con cariño la última foto que se tomó con su hija Ingrid Massiel Méndez Serrano. Foto: Cortesía para LT
Ramón Méndez guarda con cariño la última foto que se tomó con su hija Ingrid Massiel Méndez Serrano. Foto: Cortesía para LT
Recordados con misas

Mainor González, subdirector de la UCR en Liberia, dijo que los estudiantes nunca deben ser olvidados, por eso en la sede universitaria de la Ciudad Blanca les hicieron un monumentos con sus nombres.

“Ellos eran personas con deseos de superación, les faltaba poco para graduarse y fueron estudiantes que debemos recordar siempre”, mencionó.

En la sede de la UCR de Liberia les hicieron un monumento a los cinco universitarios asesinados en Liberia para que siempre sean recordados. Foto: Cortesía para LT
En la sede de la UCR de Liberia les hicieron un monumento a los cinco universitarios asesinados en Liberia para que siempre sean recordados. Foto: Cortesía para LT

Este viernes a las 9 a.m. en el salón multiuso de la UCR habrá una misa dedicada a los cinco muchachos y el domingo a las 10 a.m. en la iglesia de San José de Upala habrá otra eucaristía por su memoria.

Los cinco universitarios fueron asesinados por Gerardo Ríos Mairena, condenado a 216 años de cárcel. Los muchachos alquilaban un apartamento en el barrio Victoria, de Liberia, propiedad de una familiar de Ríos, quien aprovechó que tenía copias de las llaves para entrar de madrugada.