Rocío Sandí.4 diciembre, 2019

Un presunto narcotraficante de apellido González, alias el Chiricano, al parecer reclutó en sus filas a un hombre que fue juez y fiscal de la República y a tres oficiales de la Fuerza Pública.

Los cuatro sospechoso fueron arrestados este miércoles a las 3 de la madrugada como parte de 22 allanamientos que realizó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en distintas partes de Guanacaste.

Los agentes allanaron 22 casas en distintas zonas de Guanacaste. Foto: OIJ
Los agentes allanaron 22 casas en distintas zonas de Guanacaste. Foto: OIJ

El exfuncionario judicial fue identificado con el apellido León y, según detallaron las autoridades, al parecer él se encargaba de asesorar al grupo criminal en temas de lavado de dinero y, además, supuestamente obtenía información sobre procesos en trámite que tuvieran relación con la banda, para que así los miembros estuvieran alerta.

Él fue despedido el 1° de agosto del 2014 por negarse a entregar el protocolo (documento que lleva el día a día del trabajo de los notarios), como lo indica la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Mientras que los tres policías, de apellidos Aragón, Campos y Peña, se sospecha que a cambio de dinero se encargaban de avisarle a los narcos cuando se llevarían a cabo operativos que pusieran en riesgo el negocio.

Aragón había sido despedido de la Fuerza Pública hace aproximadamente mes y medio, mientras que los otros dos oficiales todavía estaban en servicio.

Los investigadores también detuvieron otras doce personas sospechosas, entre ellas dos hombres de apellidos Morales y Parrañes, quienes al parecer le ayudaban a González a definir los movimientos importantes para traficar cocaína hacia Nicaragua.

Wálter Espinoza, director del OIJ, dijo que la banda operaba en el país desde hacia aproximadamente dos años.

El jefe policial detalló que los supuestos narcos tenían centros de operaciones en las localidades de Puerto Soley, Cuajiniquil y en la hacienda Coyolar, en La Cruz de Guanacaste, ya que ahí desarrollaban sus operaciones de transporte y comercialización de la droga.

El exjuez había sido despedido en el 2014 por un problema en el trabajo. Foto: La Nación.
El exjuez había sido despedido en el 2014 por un problema en el trabajo. Foto: La Nación.
Buena mampara

Espinoza explicó que el grupo ocultaba sus actividades ilícitas con la fachada de que los integrantes eran ganaderos exitosos.

El jerarca también comentó que el Chiricano es de nacionalidad nicaragüense y que cuando vivía en ese país empezó su negocio narco, pero al darse cuenta que la policía de ese país los estaba investigando, decidió mudarse a Costa Rica para continuar con sus operaciones.

En suelo costarricense, al parecer, retomó el negocio narco y poco a poco empezó a hacer tanta plata que compró enormes propiedades y muchas cabezas de ganado para lavar la plata proveniente del narco.

Como los sospechosos tenían tanta plata habrían comprado una propiedad con salida al mar en La Cruz, lo que les permitía meter al país, vía marítima, la droga con toda tranquilidad. Otra parte de la mercancía llegaba por vía terrestre.

Toda la cocaína de la banda era llevada al vecino país del norte, donde el Chiricano se supone ya tenía quién se la comprara.

Los narcos al parecer se hacían pasar por ganaderos exitosos para no levantar sospechas. Foto: La Nación
Los narcos al parecer se hacían pasar por ganaderos exitosos para no levantar sospechas. Foto: La Nación
Era popular y bien visto

Como pasa con muchos narcos importantes, González era visto en Guanacaste como un empresario respetable, ya que ayudaba a las comunidades y daba trabajo a bastantes personas en sus fincas ganaderas.

Incluso, hace poco ganó un reconocimiento por llevar un toro buenísimo a unas corridas de la zona.

Los otros miembros de la banda compartían ese perfil de personas prósperas, que tenían casas bonitas, chuzos de carros y un tipo de vida bastante ostentosa, pero sin caer en lujos exorbitantes.

Los agentes de la Policía Judicial decomisaron en los allanamientos armas AK 47, plata, drogas, carros, teléfonos celulares y cientos de cabezas de ganado, para lo que coordinaron con funcionarios del Instituto Costarricense Sobre Drogas (ICD). Ellos serán los encargados de cuidar a los animales mientras se lleva a cabo el proceso judicial.

Durante la investigación, los agentes judiciales lograron vincular al grupo de el Chiricano con al menos tres decomisos. En uno les incautaron 20 kilos de coca en Santa Rosa de Guanacaste, las autoridades no detallaron cuándo se dio este hecho.

Otro de los golpes a la banda se dio el 12 de mayo de este año en Upala, cuando los policías les quitaron 50 kilos de cocaína y el tercero fue el 22 de mayo en Puntarenas, ese día arrestaron a un miembro del grupo con $560 mil (unos ¢324 millones) en efectivo.

Los 16 detenidos fueron llevados a las oficinas del Ministerio Público para ser indagados e informados de los delitos que les achacan.

“Lo que siempre hay que tener claro es que independientemente de la condición o jerarquía del narcotraficante, su destino final siempre es la desgracia, es la cárcel, es el castigo y es la aplicación de la ley”, Wálter Espinoza, director del OIJ.