Un momento cargado de dolor marcó este viernes la despedida del oficial de Fuerza Pública, Gerson Rosales Cascante, de 28 años, quien fue asesinado mientras cumplía con su deber en Batán de Limón.
Durante la misa del funeral, realizada en la parroquia de San Antonio de Padua, en Bribri de Talamanca, el silencio y las lágrimas se apoderaron del templo cuando el pequeño, hijo del oficial, de apenas cuatro años, se acercó al féretro y con una flor roció el ataúd de su padre con agua bendita.
El niño estaba acompañado de su mamita y otros familiares. Mientras el sacerdote los reconfortaba con palabras de cariño.
La escena conmovió profundamente a familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos que acudieron a darle el último adiós al joven policía, recordado como un hombre trabajador y entregado a su familia.
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Antes de llegar a la iglesia, el cuerpo de Rosales fue escoltado en una emotiva, pero dolorosa caravana. Las sirenas de las patrullas que acompañaban la carroza fúnebre resonaron por las calles de Bribri, haciendo que vecinos salieran de sus casas para despedir al oficial con respeto y tristeza.
Muchos observaban en silencio, mientras otros aplaudían el paso del cortejo fúnebre como muestra de agradecimiento por su servicio.
Haciendo su trabajo
Gerson murió en el cumplimiento de su deber y fue despedido con todos los honores policiales. A su funeral acudieron no solo sus seres queridos, sino también compañeros de Fuerza Pública, quienes aseguraron que le tenían gran cariño y admiración.
El joven oficial tenía apenas tres semanas de haber sido trasladado a Batán, una plaza que había aceptado con ilusión, pues le permitiría recibir un mejor salario para brindar una mejor calidad de vida a su familia.
De acuerdo con las autoridades judiciales, la principal hipótesis del homicidio apunta a una represalia contra la labor policial que venían realizando los oficiales en Batán.
El director interino del OIJ, Michael Soto, señaló que el ataque estaría relacionado con recientes decomisos de droga que afectaron a una estructura criminal ligada a un sujeto conocido como alias “Tan”, identificado preliminarmente como Jonathan Pérez Méndez, también apodado “Perro”, quien figura como uno de los presuntos cabecillas del narcomenudeo y control territorial en esa zona de Matina.
Según la investigación, el crimen habría sido una respuesta violenta al golpe policial contra esa organización criminal


