Caroline Heaviland fue la mujer asesinada durante un robo a su casa en Guanacaste.
Ella estuvo dedicada durante años a ayudar a sanar a los demás. Durante más de dos décadas, atendió como acupunturista a cientos de pacientes en Guanacaste.
La estadounidense de 75 años fue asesinada durante un robo en su vivienda en Cabo Velas de Santa Cruz, un crimen que mantiene consternada a la comunidad, pues llegó a Costa Rica en 2002.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó que Heaviland fue encontrada fallecida dentro de su casa. Los agentes determinaron que presentaba golpes contusos en la cabeza y que la vivienda había sido registrada. Además, el vehículo de la víctima fue localizado en Liberia, luego de haber sido decomisado a un hombre durante un retén policial.
Las autoridades investigan la participación de ese hombre en el homicidio. Ese sujeto estaba bajo los efectos del alcohol.
Mientras el caso avanza, en redes sociales hay mensajes cargados de dolor e indignación por el crimen.
“Con el corazón destrozado comparto la noticia de que nuestra querida, increíble y talentosa sanadora, Caroline Heaviland, falleció anoche. Fue víctima de un crimen violento”, escribió una de sus allegadas en Facebook.
En la publicación, también indicó que la hija de Caroline espera reunir a familiares, amigos y pacientes en noviembre para realizar una celebración en honor a su vida.
Caroline Heaviland era acupunturista certificada y acumulaba más de 40 años de experiencia.
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Se graduó en la New England School of Acupuncture y fue aprendiz de Ted Kaptchuk, uno de los mayores referentes de la medicina tradicional china.
Desde su llegada al país, atendió a la comunidad de Guanacaste a través de su clínica de acupuntura en Playa Grande, donde ofrecía tratamientos para aliviar el dolor, fortalecer el sistema inmunológico, mejorar problemas digestivos y ayudar a pacientes con distintos padecimientos.
“Era un alma hermosa”
Las reacciones de quienes la conocieron reflejan el profundo cariño de años.
“Era un alma tan hermosa que todavía no puedo creer que ya no esté”, escribió una amiga.
Otra paciente expresó su indignación por lo ocurrido.
“Ella no merecía esto. Era una persona maravillosa. Era mi amiga y mi acupunturista. Me ayudó a sanar y a muchas otras personas de esta comunidad. Era una gran sanadora. Espero que Costa Rica le haga justicia”, publicó.
Las autoridades judiciales mantienen la investigación de este caso. De momento, se desconoce si faltan más pertenencias en la vivienda, aparte del vehículo.

