Rocío Sandí.1 febrero, 2019

Durante enero se dieron 365 temblores de distintas intensidades en distintas partes del territorio nacional.

Así lo detalló el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) en un comunicado de prensa.

25 personas murieron en el terremoto de Chinchona ocurrido el 9 de enero del 2009. Foto: Grupo Nación.
25 personas murieron en el terremoto de Chinchona ocurrido el 9 de enero del 2009. Foto: Grupo Nación.

La institución informó que los lugares donde más se movió el piso fue en las cercanías de los volcanes Irazú y Turrialba, así como en las fallas locales activas en el Valle Central y el Pacífico central, debido al proceso de subducción de la placa del Coco por debajo de la de Panamá.

El sismo más fuerte del primer mes del año se dio el jueves 31 a las 7:10 de la mañana. Tuvo una intensidad de 5 grados, una profundidad de 13 kilómetros y se dio 30 kilómetros al suroeste de Bahía Ballena, en el sur del país.

Los expertos contaron también que el día que más se registraron meneones fue el miércoles 30 de enero, ese día se dieron 43 sismos.

De los 365 movimientos de tierra solo ocho fueron reportados como sentidos por la población. Además, uno que se dio el 14 de enero correspondió a un sismo regional localizado 56 kilómetros al suroeste de Masachapa, Nicaragua; ninguno causó daños en casas ni edificios ni dejó personas heridas.

Bajo vigilancia

A raíz de una seguidilla de temblores de hasta cuatro grados que afectó comunidades de Santa Ana, Escazú y Acosta en algún momento del 2018, los expertos iniciaron una vigilancia en esas zonas para determinar a qué se debían.

El 8 de noviembre un temblor fuerte en la zona sur causó la caída de objetos en supermercados. Foto Alfonso Quesada / Archivo.
El 8 de noviembre un temblor fuerte en la zona sur causó la caída de objetos en supermercados. Foto Alfonso Quesada / Archivo.

Esos enjambres, que también se presentaron en Moravia, Aserrí y algunas regiones de Cartago, revelan la posibilidad de sismos mayores en zonas pobladas del Valle Central.

Esos temblores despertaron el interés de los funcionarios del Ovsicori quienes empezaron a investigar de lleno las fallas en la zona, a sabiendas de que existen secciones con deslizamientos internos, dentro de la corteza, los cuales pueden presionar otros bloques y facilitar que ocurra un sismo.

Aunque es imposible determinar cuándo va a ocurrir un terremoto y en qué zona, los científicos cuentan con algunos parámetros como el llamado periodo de retorno, es decir, la repetición de sismos fuertes cada cierto tiempo.

Sobre esa base, se sabía que en Nicoya había acumulación de energía para un terremoto como el del 2012, pues en 1950 había ocurrido otro con magnitud 7,7 y había pasado el ciclo histórico de recurrencia.

En la próxima década la zona de la península de Osa tendría la posibilidad de otro fuerte evento sísmico, pues completaría 40 años desde el terremoto de Golfito de 1983, cuya magnitud fue de 7,3.