La comunidad de Orosí, en Cartago, despidió con profundo dolor a Andrés Araya González, de 28 años, quien falleció tras un accidente acuático en playa Jacó.
Una caravana de decenas de vehículos escoltó el traslado mientras el sonido de los pitos y los globos blancos marcaban el recorrido.
Vecinos y amigos se volcaron a las calles para acompañar a la familia en este difícil momento y rendir homenaje a un joven trabajador y muy querido.
En medio del dolor, su madre, doña Giselle González, ayudó a cargar el ataúd de su hijo, en una escena que conmovió a todos los presentes.
Debido a los varios días que el cuerpo permaneció en el mar, la familia no pudo velarlo. Apenas se efectuó una oración antes de darle sepultura en el cementerio de Orosí.
Andrés desapareció el viernes anterior cuando ingresó al mar y logró rescatar a un compañero. Desde ese día, equipos de la Cruz Roja, familiares y vecinos de Jacó participaron en su búsqueda.
La tarde del lunes, su madre lanzó al mar la almohada de su hijo, como parte de una tradición de fe arraigada en muchas personas, que sostiene que ese acto puede hacer que el mar devuelva el cuerpo. En Costa Rica se han registrado varios casos similares.
Doña Giselle oró durante largo rato frente al mar. A las 9 de la noche, justo cuando decenas de personas participaban en una cadena de oración organizada por redes sociales y encendían velas por Andrés, el cuerpo fue encontrado en la orilla de la playa.
Hoy, Orosí llora la partida de un joven cuya historia quedó marcada por el amor de una madre y la solidaridad de toda una comunidad.

