Desde que su esposo fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), la tica Yolanda Romero asegura que vive con miedo. Hasta manejar, una actividad que realiza para ganarse la vida, se convirtió en algo que hace con demasiado temor.
“Yo ando manejando por obra y gracia del Espíritu Santo porque es un miedo que le da a uno”, contó la costarricense, quien vive en Elizabeth, Nueva Jersey, y lleva cerca de dos meses esperando que su esposo, Ulises Cerdas, pueda regresar a casa.
Ulises tiene 64 años y es oriundo de Rivas de Pérez Zeledón. Según contó Yolanda, el pasado 7 de agosto salió su casa rumbo al trabajo. Cerca de la entrada había un carro negro estacionado.
Él se subió a su vehículo y avanzó unos metros, pero en ese momento, según el relato de su esposa, dos carros de agentes de inmigración lo encerraron: uno se colocó adelante y otro detrás.
“Él se montó en el carro, avanzó unos metros y dos carros de migración lo abordaron. Él sabía que nosotros no nos íbamos a dar cuenta de que se lo habían llevado y llamó a una hermana mía para avisarle”, relató.
Yolanda asegura que los agentes quebraron una ventana trasera y otra delantera del vehículo. Un pedazo de vidrio habría golpeado a Ulises cerca de uno de sus ojos.
El hombre fue llevado a una cárcel cercana a Elizabeth. La familia tuvo que esperar entre 24 y 48 horas para conocer dónde se encontraba y posteriormente supieron que había sido trasladado a Pensilvania, a un centro de detención donde, según Yolanda, permanecen unas 2.000 personas.
La preocupación aumentó porque Ulises comenzó a presentar problemas con la presión arterial.
“Nunca había tomado tratamiento y se le empezó a subir la presión muy alta. Le hicieron un electrocardiograma y le están poniendo inyecciones para prevenir un ataque al corazón”, contó Yolanda.
La alimentación también es motivo de preocupación para la familia. La mujer asegura que su esposo ha perdido mucho peso desde que fue detenido.
“Tengo miedo de que mi esposo se enferme feo y le agarre otra cosa más grave. En el primer mes bajó 10 kilos”, dijo.
La familia esperaba que en una audiencia pudiera obtener una fianza y recuperar la libertad. Sin embargo, según Yolanda, eso no ocurrió y Ulises recibió una orden de deportación. Ahora esperan que se cumplan los trámites para que pueda ser trasladado a Costa Rica.
Yolanda también intentó visitarlo. Cuenta que esperaba poder verlo a las 10 de la mañana, ella hizo un sobrevuelo en avioneta sobre la cárcel pero ese día los horarios cambiaron y los detenidos estuvieron en la cancha del centro penal durante otras horas.
“Según yo iba a verlo a las 10 de la mañana, pero ese día los dejaron salir de 7 a 9. Casi lo veo, pero no pude”, recordó.
La pareja, ambos de Pérez Zeledón, llegó a Estados Unidos hace aproximadamente tres años con la intención de estar cerca de sus hijos y nietos. Una hija lleva 17 años viviendo en ese país y es residente, mientras que un hijo tiene alrededor de 10 años de vivir allí.
Yolanda asegura que ni ella ni su esposo tienen antecedentes penales ni multas. También cuenta que han intentado resolver su situación migratoria, pero no han logrado regularizarla.
El caso de Julián Valverde, el costarricense que recientemente fue detenido por autoridades migratorias en Estados Unidos y posteriormente quedó en libertad, también puso nuevamente sobre la mesa la situación que viven otros compatriotas bajo custodia migratoria. A partir de lo ocurrido con Valverde, más personas comenzaron a hablar de familiares costarricenses detenidos por ICE, entre ellos Yolanda, quien decidió contar públicamente el caso de su esposo.
La angustia, dice, no es solo de ella. Ha hablado con otros costarricenses que atraviesan situaciones similares y que, como su familia, esperan respuestas.
“Solo pido que me ayuden a compartir la historia de mi esposo, a ver si el Gobierno me puede ayudar”, expresó.
Mientras espera noticias de Ulises, Yolanda sigue trabajando y tratando de vencer el miedo cada vez que sale a manejar.
“Estoy muy angustiada por mi esposo, no sabemos cuántos meses puedan pasar para que lo deporten”, dijo.
La tica tuvo que dejar su casa en Elizabeth, envió pertenencias de su esposo y el carro a Costa Rica, otras cosas se perdieron, para ellos el futuro es incierto.
Hasta este lunes, la cifra de ticos detenidos por el ICE es de 77 personas.



