La tristeza por la partida de Patsy Moya sigue presente en su familia, pero este lunes sus seres queridos decidieron convertir parte de ese dolor en vida.
Al cumplirse dos años de la muerte de Patsy Jazmín Moya Salazar, de 52 años, este 22 de setiembre, sus familiares sembraron un árbol en el parquecito infantil de La Florida de Tibás, a unos 75 metros de la casa donde ella creció junto a sus padres.
Se trata de un Tecoma stans, un árbol que cuando florece se llena de pequeñas flores amarillas. Para la familia, representa mucho más que una planta: es una manera de que el recuerdo de Patsy continúe creciendo en la comunidad que tanto quiso.
“Sembramos vida en honor a quien partió, creyendo que su legado sigue dando fruto”, explicó su hermana, Jaidy Moya.
Patsy fue criada en La Florida y pasó prácticamente toda su vida en esa comunidad. Sus padres llevan cerca de 57 años viviendo allí y ella era muy querida por sus vecinos.
Jaidy recordó que Patsy siempre tuvo un enorme amor por su familia y por quienes la rodeaban. Era una mujer servicial, pendiente de sus padres y de sus seres queridos, y estaba acostumbrada a ayudar tanto a familiares como a personas de la comunidad.
Por eso, la familia quiso que este homenaje quedara precisamente en el barrio donde dejó tantas huellas.
La iniciativa contó con el apoyo de AGATHOS de Costa Rica, organización que donó el árbol; de ASODIFLO, que colaboró con la logística, y de la Municipalidad de Tibás, que aportó la placa y ayudó con la gestión ambiental para la siembra.
El homenaje también tiene un mensaje para las nuevas generaciones y busca aportar un espacio verde en una zona donde, según la familia, cada vez hay más concreto.
Hace un año, los familiares realizaron otra iniciativa: colocaron un corazón para generar conciencia sobre la seguridad vial, luego de escuchar durante la vela de Patsy las preocupaciones de los vecinos sobre el semáforo cercano al sitio donde ocurrió el accidente.
Patsy murió atropellada mientras cruzaba por una zona peatonal. Jaidy explicó que para la familia era importante que el caso no quedara impune y que se resolviera sin darle largas.
“Gracias a Dios fue diligente. No quisimos saber nada de la parte penal, pero sí se responsabilizó a la persona que iba manejando. No había nada para que ese accidente ocurriera, los semáforos estaban en buen estado y mi hermana cruzó en el momento debido”, comentó.
Ahora, cada vez que el Tecoma stans florezca de amarillo, la familia espera que también florezca el recuerdo de Patsy y todo lo bueno que dejó en quienes la conocieron.

