Rocío Sandí, Alfonso Quesada.11 septiembre

Decenas de familias de la zona sur del país luchan por limpiar sus casas del barro para poder continuar con sus vidas, luego de las inundaciones que provocaron las fuertes lluvias.

Los afectados tuvieron que sacar los muebles a la calle para limpiarlos y manguerear las viviendas, ya que a algunas el agua sucia les llegó a un metro de altura.

Don Sergio Castro, a quien se le inundó la casa el domingo pasado, contó que el temor que sintió el día de la emergencia fue muy grande.

Las familias afectadas tuvieron que sacar los muebles para que se secaran. Foto: Alfonso Quesada.
Las familias afectadas tuvieron que sacar los muebles para que se secaran. Foto: Alfonso Quesada.

“Nunca había vivido algo semejante, mi familia y yo salimos de la casa con el agua arriba de la cintura, en medio de una fuerte corriente. En algún momento pensé que podían darse perdidas humanas, pero gracias a Dios solo hay perdidas materiales”, relató el vecino de Río Claro.

Ana Corrales, otra de las afectadas se dedicó a buscar entre el barro algún objeto de valor que se pueda salvar.

“Es triste ver como en cosa de minutos uno pierde todo lo que le ha costado años de esfuerzo y trabajo”, comentó.

Otras de las comunidades afectadas son las de La Lucha, Lagarto y Caballo Blanco, donde incluso familiares tuvieron que ser llevados a albergues mientras el agua bajaba.

Sigifredo Pérez, jefe de Operaciones de la Comisión Nacional de Emergencias, contó que este miércoles continuaron con los recorridos en los lugares más afectados por la emergencia, con el fin de darles alimentos y suministros para que hagan frente a la situación.

En las acciones participan miembros de la municipalidad de Golfito, el Inamu, el PANI, la Fuerza Pública, la Cruz Roja, el IMAS y la CNE.

El jerarca dijo además que continúan revisando las casas que resultaron afectadas por derrumbes, para ver si es seguro que sean habitadas de nuevo.