Filas de camarotes de tres pisos y servicios sanitarios completamente abiertos, ubicados a pocos metros de las camas, forman parte de las características de los cinco módulos de alojamiento del Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), la nueva megacárcel de Costa Rica.
El complejo penitenciario tiene capacidad para 5.100 personas privadas de libertad, distribuidas en cinco módulos con espacio para 1.020 reclusos cada uno.
Entre los perfiles de las personas que serán trasladadas a estas instalaciones destacan líderes y miembros de organizaciones criminales, cabecillas con capacidad para dirigir operaciones delictivas desde prisión e individuos que representen riesgos graves de violencia, intimidación o amenazas contra otros reclusos, funcionarios públicos o terceros.
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Traslados comenzarían a finales de octubre
El traslado de privados de libertad al CACCO está previsto para finales de octubre. El objetivo es ubicar en este centro a personas que requieren condiciones de alta contención por el riesgo que representan dentro del sistema penitenciario.
La infraestructura cuenta con recursos tecnológicos para reforzar la seguridad y el control de las instalaciones. Entre ellos figuran sistemas de escaneo, cámaras de videovigilancia, controles biométricos, gestión de accesos y redes de comunicación de última generación.
Un complejo de más de 31.000 metros cuadrados
El CACCO cuenta con 31.048,18 metros cuadrados de construcción, distribuidos entre los módulos de alojamiento, edificios administrativos, puestos de control y bodegas.
El terreno donde se levanta el complejo tiene una extensión de 91.000 metros cuadrados, espacio en el que se distribuyen las distintas áreas necesarias para el funcionamiento del centro penitenciario.











