El relato de un agente judicial convirtió la sala de juicio, del caso por la muerte de Nadia Peraza, en un espacio de silencio absoluto.
No fue solo una inspección más: lo que encontró dentro de aquella refrigeradora, en una vivienda de María Auxiliadora en San Pablo de Heredia, sigue persiguiéndolo, pese a tener una experiencia de 26 años en su puesto.
José Fabio Pérez, investigador del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), aseguró ante el tribunal que ese hallazgo marcó su vida profesional y personal, al punto de requerir atención psicológica para poder sobrellevarlo.
La cabeza dentro de un bolso
El agente recordó que recibió la orden de trasladarse al sitio y que a él le correspondió revisar la refrigeradora. Lo que encontró fue descrito como “espeluznante”.
Tuvo que extraer prendas de vestir, cobijas y osamenta. Pero lo que más lo impactó fue hallar tejido correspondiente a una cabeza dentro de un bolso. Según relató, los huesos estaban limpios, sin restos de carne ni tejido adherido.
“Dentro de la refri se encontró la cabeza dentro de un bolso, los huesos estaban limpios, no tenían resto de tejido, no tenía carne. Recuerdo que en una lonchera de Hanna Montana había carne rebanada en rodajas”, manifestó el testigo ante los jueces.
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El detalle de la lonchera es una imagen que, según dijo, no ha podido borrar de su memoria.
Pérez afirmó que también encontró carne rebanada, otro elemento que aún lo atormenta. Además, dentro del electrodoméstico había galones de leche que contenían restos de vísceras.
“Procedimos a toda la revisión, había galones de leche donde había restos de vísceras. Todo se remitió a patología forense”, exclamó.
El agente figura como uno de los testigos clave en el juicio por el femicidio de Nadia Peraza, proceso en el que Jeremy Buzano es el único acusado.
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Su testimonio no solo reconstruye la escena del hallazgo, si no que deja en evidencia la crudeza de un caso que continúa estremeciendo tanto a quienes lo investigaron como a quienes escuchan los detalles en sala.
Investigador no puede comer como antes
La vida del investigador José Fabio Pérez cambió para siempre tras participar en las diligencias relacionadas con el hallazgo de los restos de Nadia.
Algo tan cotidiano como sentarse a la mesa a almorzar o cenar dejó de ser igual para Pérez, quien reveló el profundo trauma que le quedó tras ver lo que había dentro de esa refrigeradora.
“Actualmente, por recomendación de mi psicólogo, (me dijo) que no trabaje en esa área de inspecciones oculares (...) estoy con tratamiento de manejo de la ansiedad, yo pensaba que era un infarto lo que me estaba dando y descubrí que mas bien era un ataque de ansiedad”, declaró en el debate.
El agente dijo que la imagen fue tan chocante para él que hasta el día de hoy hay una carne que no ha podido volver a comer y no sabe si en un futuro podrá hacerlo.
“Tener la paciencia para llegar y hacer lo que se hizo y acomodarlo de esa forma en la nevera, me ha afectado bastante a nivel psicológico.
“La crueldad del ser humano en su máximo esplendor, llegar y tener la paciencia para hacer eso”, destacó.
Esto hicieron con la refrigeradora
La refrigeradora en la que aparecieron parte de los restos de Nadia Peraza fue catalogada como el indicio #1 por parte de los investigadores del OIJ de Heredia.
Así lo señaló Carlos Robinson, agente judicial; él fue uno de los testigos en el juicio que está en desarrollo por el femicidio de Nadia Peraza.
“En mis 22 años he tramitado diferentes tipos de escenarios, graves, gravísimos, fuertes, pero algo como esto era muy impactante, ver a una persona almacenada en una refrigeradora y encontrar su cabeza en un bolso para transportar comida es algo muy impactante.
“Estas escenas siempre fueron muy custodiadas; la refrigeradora se trasladó de sitio y se destruyó, para evitar una morbosidad”, manifestó Robinson.
Su declaración forma parte del juicio en el que Jeremy Buzano figura como único acusado del femicidio de Nadia Peraza Espinoza, un proceso que continúa revelando detalles crudos sobre cómo fueron manipulados los restos de la víctima.


