Los terremotos registrados recientemente en Venezuela y Colombia han provocado preocupación en diferentes países del continente y Costa Rica no ha quedado fuera de la conversación, especialmente por tratarse de un territorio con una alta actividad sísmica.
A la preocupación por las tragedias ocurridas en Sudamérica se han sumado mensajes en redes sociales, entre ellos el del supuesto profeta dominicano Diony de la Rosa, quien habló de “estremecimientos” y “días difíciles” para Costa Rica. Pero ¿qué dice realmente la ciencia?
La Teja conversó con Walter Jiménez, sismólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), quien aclaró muchas dudas.
Terremotos no vienen “conectados” hacia Costa Rica
Jiménez explicó que incluso los terremotos de Venezuela y Colombia tienen orígenes diferentes.
En Venezuela, detalló, el fenómeno se produjo por la interacción entre las placas Suramericana y del Caribe y fueron movimientos relativamente superficiales, con profundidades entre 10 y 20 kilómetros.
En Colombia ocurrió algo distinto.
“Para el caso de Colombia, es un sismo que se produce por subducción, es el proceso de subducción de la placa Nazca que se subduce por debajo de la placa Suramericana”, explicó.
Además, el terremoto colombiano ocurrió a una profundidad cercana a los 100 kilómetros.
¿Tiene todo esto que ver con Costa Rica? Jiménez fue muy claro.
“Respecto a Costa Rica, a nosotros nos afectan otras placas, no tienen nada que ver con lo que ha pasado recientemente en Suramérica”, afirmó.
Esa explicación coincide con lo señalado por Marino Protti Quesada, reconocido sismólogo y geofísico del Ovsicori, quien nos aseguró que los terremotos de Venezuela y Colombia no tienen relación entre sí y tampoco provocarían un terremoto en Costa Rica.
Costa Rica sí puede tener un terremoto superior a magnitud de 7 grados
Que los acontecimientos de Sudamérica no representen una cadena que vaya camino a Costa Rica, tampoco significa que el país esté libre de terremotos.
Jiménez explicó que aquí interactúan la placa del Coco y la placa Caribe, y ese proceso sí tiene capacidad para producir movimientos superiores a una magnitud de 7.
“Si el país tiene capacidad para generar sismos mayores a 7 grados, la respuesta es sí. Ahora, ¿cuándo se van a presentar? Eso es imposible de saberlo”, recalcó.
El especialista puso como ejemplo el terremoto de Sámara de 2012, de magnitud 7,6, que demostró la capacidad sísmica existente frente a la costa del Pacífico costarricense.
Por eso, ante comentarios o supuestas predicciones que circulan en redes sociales, existe un punto fundamental: la ciencia no puede determinar cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto.
“No sabemos cuándo va a pasar. Aquí lo importante es estar preparados”, afirmó Jiménez.
En el país también hay fallas locales activas capaces de producir movimientos importantes.
Jiménez mencionó sectores del Valle Central, los cerros de Escazú, Puriscal y zonas ubicadas al sur de Cartago.
“Es una zona sumamente fracturada con fallamientos locales que tienen capacidad de generar sismos inclusive hasta de 6,5 grados”, explicó.
Algunos movimientos históricos originados en esas fallas han ocasionado daños considerables, razón por la cual el especialista insiste en cambiar el miedo por prevención y preparación.
También destacó la importancia de los simulacros y de conocer cómo reaccionar ante una emergencia.
Construcciones de Costa Rica son un punto a favor
Otra inquietud que aparece en redes sociales es qué tan destructivo podría resultar un terremoto en Costa Rica.
Jiménez recordó nuevamente el caso de Sámara. Pese a la fuerte magnitud y a que Guanacaste cuenta con una importante infraestructura turística, no se produjo un colapso generalizado de edificios.
Para el experto, esto habla positivamente del trabajo realizado en materia de construcción y de la importancia del Código Sísmico de Costa Rica.
“El Código Sísmico es un instrumento fundamental, que es de aplicación obligatoria por parte de todos los ingenieros y arquitectos cuando van a construir”, señaló.
Una construcción adecuada reduce las posibilidades de colapso ante movimientos fuertes, aunque eso no significa que un terremoto de gran magnitud no pueda provocar daños.
Al final, Costa Rica es un país sísmico y eventualmente volverá a experimentar terremotos importantes, pero nadie puede asegurar cuándo ocurrirán. Los recientes eventos de Venezuela y Colombia no permiten afirmar que se dé uno en territorio nacional, por lo que siempre hay que estar alerta.



