Parte de las últimas palabras que Carlos Josué Marchena Marchena, el costarricense que murió bajo custodia de ICE en Estados Unidos, dijo antes de morir fueron que sentía dolor.
Franciny Araya, hermana de Carlos, contó que la comunicación ocurrió cerca de la medianoche y durante la madrugada de este viernes 18 de setiembre, por eso es que tienen certeza que murió este viernes.
“Él habló cerca de la medianoche, amanecer este viernes con una amiga que tenemos en Estados Unidos, dijo que le dolía el pecho, que no se sentía bien, ella nos informó inmediatamente; luego él le dijo que ya se estaba sintiendo un poco mejor y que se iba a dormir, ya luego fue cuando nos dieron esta noticia”, relató Franciny.
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La hermana explicó que Carlos sí mantenía comunicación con su familia, pero en muchas ocasiones recurrían a una tercera persona para recibir sus llamadas y así ahorrar dinero en las comunicaciones entre Estados Unidos y Costa Rica.
“Los minutos de llamadas de allá (Estados Unidos) hasta aquí (Costa Rica) son muy costosos, entonces para facilidad le decíamos: cualquier cosa, llama a esta persona y esa persona nos avisa a nosotros”, contó.
Franciny explicó que un compañero de celda de Carlos llamó a la misma amistad de la familia que vive en Orlando para comunicarle que al costarricense se lo habían llevado desvanecido durante la mañana.
“Un compañero de celda de él llamó a una amistad de nosotros de allá que vive en Orlando para comunicarle que a Josué se lo habían llevado en la mañana desvanecido, ya teníamos por ahí la sospecha, pero lo confirmamos a la hora que nos llamó Cancillería”, relató.
Posteriormente, funcionarios de la Cancillería de Costa Rica se comunicaron con la familia para confirmarles la muerte.
Carlos llevaba cerca de 10 meses bajo custodia migratoria en Estados Unidos y permanecía en un centro de detención en Luisiana. Su familia todavía espera conocer con precisión las circunstancias y la causa oficial de su fallecimiento.
A Carlos le faltaban pocas semanas para regresar
De acuerdo con lo que la familia había conocido, a Carlos supuestamente le faltaban solo dos semanas para ser deportado a Costa Rica.
La familia había realizado esfuerzos económicos para resolver su situación migratoria y había gastado cerca de $15.000 en abogados, según contó anteriormente su hermana.
Ahora, además del dolor por la muerte de Carlos, sus familiares esperan respuestas sobre lo ocurrido durante sus últimos momentos bajo custodia y buscan la forma de repatriar su cuerpo a Costa Rica. Para cubrir esos gastos, solicitaron ayuda económica.


