Una cadena, algunos recuerdos borrosos y las historias que otros le cuentan sobre cómo era su mamá es lo que conserva Joan Francisco Vargas de María Lourdes Dávila Moreno.
Él quedó huérfano cuando apenas tenía seis años. El responsable fue un doctor a quien su mamá conoció en el Ebais de La Aurora de Heredia, cuando ella tenía solo 26 años, y su muerte fue despiadada.
Joan intenta reconstruir en su mente el rostro de aquella mamá que perdió de la manera más cruel dentro de un consultorio médico en la provincia de las flores.
“Mi mamá era alta, de tez blanca, tenía bastantes cachetes y su pelo era castaño. Me imagino que mi mamá, si estuviera viva, no se vería tan adulta, conservaría sus rasgos jóvenes”, recordó el hijo.
Este 2026, María Lourdes habría cumplido 40 años.
Aunque el tiempo ha pasado, Joan todavía guarda pequeños fragmentos de la vida junto a ella: juegos, momentos compartidos y el cariño que recuerda haber sentido antes de que la tragedia cambiara su vida para siempre.
“Recuerdo cuando vivimos juntos, fue poco, pero mantengo algunos recuerdos”, expresó.
Sobre el día en que ocurrió el crimen casi no tiene memorias claras. Lo que sí permanece intacto es el apoyo que recibió de su papá, hermanos y otros familiares, quienes se convirtieron en el sostén del pequeño que, de un momento a otro, tuvo que aprender a vivir sin su mamá.
“Comencé a vivir con mi papá y recuerdo que sí preguntaba dónde estaba mi mamá, pero luego no lo sé, tal vez, como estaba con mi papá, me enfocaba más en él”, dijo.
Con el paso de los años también conoció más sobre quién era María Lourdes.
“Solo sé que era buena persona, trabajadora y le gustaba pasar rato con su familia. Además, le gustaba la música y bailaba muy bien. Me cuentan que era muy humilde y siempre estaba muy preocupada por uno”, manifestó a La Teja.
Entre todas sus pertenencias, hay una que Joan conserva como un tesoro: una cadena que usaba su mamá.
“Es una cadena, pero no la uso porque no me queda. Sé que ella la usó y la conservo con cariño”, comentó.
Uno no puede vivir con odio
A pesar de crecer sabiendo que un crimen le arrebató a su mamá, Joan asegura que no carga resentimiento.
“Sé que lo condenaron, pero ahí solo Dios sabrá qué hacer, porque uno no puede vivir con odio, sino no viviría tranquilo”, expresó.
Sus palabras reflejan la manera en que ha intentado reconstruir su vida: aferrándose al amor de su familia, a los pocos recuerdos de su mamá y a la decisión de seguir adelante, aun cuando desde niño tuvo que enfrentar una ausencia imposible de llenar.
El muchacho cumplirá 20 años en este 2026; ha estudiado y también trabaja para seguir adelante.
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El crimen que marcó su vida para siempre
La mañana del 21 de agosto del 2012, el nombre de María Lourdes Dávila Moreno estremeció a Heredia.
La joven, de apenas 26 años, fue hallada sin vida dentro del consultorio privado del médico José Alonso Saavedra Zamora, quien fue condenado a 35 años de cárcel por el asesinato.
La fiscal María Milagro Granados explicó en el podcast Radiografía del crimen del Ministerio Público que María Lourdes y el médico se conocieron en el Ebais de La Aurora de Heredia, donde él trabajaba.
“María Lourdes y su hijo de 6 años eran pacientes en dicho Ebais. Así fue como se conocieron, en una relación o condición de médico y paciente”, detalló la fiscal.
La representante del Ministerio Público señaló que María Lourdes era una joven humilde, oriunda de Cutris de San Carlos, que luchaba por salir adelante.
“Estaba estudiando inglés, quería estudiar computación con la finalidad de dar una mejor calidad de vida a su hijo”, comentó Granados.
Con el tiempo nació una relación sentimental clandestina entre ambos, pues el médico era casado y padre de familia.
Saavedra ya había concluido sus estudios universitarios, tenía trabajo y el nivel socioeconómico entre ambos era muy grande, lo que establecía una clara relación de poder entre uno y el otro.
Las autoridades nunca determinaron la fecha exacta en la que se inició la relación sentimental; sin embargo, las investigaciones señalan que tenían aproximadamente un año antes de que ocurrieran los hechos.
Según explicó la Fiscalía, durante el juicio varios testigos señalaron que en el Ebais era conocido que el médico acostumbraba involucrarse sentimentalmente con pacientes.
Las investigaciones determinaron que el detonante del crimen habría sido el embarazo de María Lourdes.
Granados explicó que un día antes del asesinato, Lourdes acudió al consultorio y el médico insistió en realizarle una prueba para confirmar el embarazo. Posteriormente, ambos regresaron al consultorio y una clienta escuchó una discusión.
El doctor estaba muy enojado y a la mujer le escucharon decir: ‘Usted no me puede pedir que yo haga eso’.
Una cliente del consultorio que estaba en el sitio escuchó a Lourdes llorar, por lo que le preguntó si necesitaba que le ayudara, y fue cuando la muchacha se desahogó.
“Le dijo que estaba embarazada, que el hijo era del doctor y que él quería que abortara y ella no quería hacerlo”, recordó la fiscal en el podcast del Ministerio Público.
Al llegar la noche, Lourdes se retiró, pero el doctor la citó para que llegara la mañana siguiente.
“Para Saavedra era un problema a nivel familiar porque estaba casado. También era un problema a nivel laboral por incumplimiento de deberes éticos y su intención, definitivamente, era tratar de convencer a Lourdes de que abortara”, señaló la fiscal.
Según la investigación, le pidió que llegara a primeras horas de la mañana porque no había pacientes ni otros médicos en el sitio.
Dos testigos vieron hechos que luego fueron importantes para la investigación: el taxista con el que viajó Lourdes y un guarda de un parqueo contaron que el médico fue quien pagó el servicio de taxi.
Lourdes entró al consultorio y detrás de ella iba Saavedra, quien habría cerrado los portones.
“Se tiene total y absoluta claridad de que, para cuando ya se estaban dando los hechos, todo estaba cerrado con llave. Era imposible el acceso porque las personas que estaban en el exterior, al escuchar los gritos, no pudieron ingresar de ninguna forma”, explicó Granados.
La joven nunca salió con vida.
La Fiscalía describió el ataque como una agresión brutal.
“Es importante profundizar en que esa golpiza, cuando digo que fue brutal, es porque se encontraron rastros de una violencia fuertísima en todo el rostro de Lourdes, en sus ojos, los pómulos. El rostro estaba casi deformado de tantos golpes que sufrió”, concluyó la fiscal.
En el consultorio quedaron rastros de sangre, cabello y cuero cabelludo producto de la violencia que sufrió la joven, quien murió debido a la gran pérdida de sangre causada por los golpes en la cabeza.
Sostuvo que cuando Saavedra se percató de lo que había hecho, fue cuando manipuló la escena y le hizo a María Lourdes dos cortes con un bisturí en el cuello y luego le colocó el bisturí en la mano derecha.
Los testigos testificaron haber escuchado gritos de terror y ver al doctor salir lleno de sangre y tirarse al suelo. El guarda entró al consultorio y vio la escalofriante escena y de inmediato llamó a las autoridades.
La Policía llegó y vio al doctor arrastrando el cuerpo de la víctima. Lo detuvieron y solo dijo: ‘Me estaba defendiendo, me estaba defendiendo’.
El OIJ confirmó mediante la investigación que hubo golpes brutales, y que la escena del crimen fue muy violenta, por lo que se trató de un homicidio, en el que la joven intentó defenderse, tanto así que perdió piezas dentales, cabello y mucha sangre.






