Adrían Galeano Calvo.4 febrero

Doña Beleida Badilla, de 78 años, aún no se recupera del susto que se llevó cuando un falso chancero le robó parte de la platica de su pensión, que acababa de sacar de un cajero automático en La Fortuna de San Carlos.

Cada vez que piensa en lo sucedido, doña Beleida llora. Teme salir a la calle y toparse con el maleante.

Un hijo de la señora que prefirió no dar su nombre contó que todos en su casa se preocuparon mucho cuando se enteraron de lo que pasó, más que todo porque su mamá tiene problemas de salud.

“Perfectamente me la pudieron haber matado, no con un golpe o un disparo sino con el susto que le dio ese tipo. Fue una situación horrible para todos”, dijo.

Afortunadamente doña Beleida se encuentra muy bien de salud, le han ayudado mucho las muestras de apoyo y cariño de vecinos.

Doña Beleida ha recibido mucho apoyo, especialmente de su nieta Gina. Foto cortesía.
Doña Beleida ha recibido mucho apoyo, especialmente de su nieta Gina. Foto cortesía.

“Ella es una señora muy fuerte y acá en La Fortuna es muy querida, es muy amable con todo el mundo y por eso muchos se han solidarizado con ella”, dijo su hijo.

El hombre contó que varias personas se han acercado a la familia para ofrecerle ayuda económica a doña Beleida; su hija está haciendo vueltas para abrirle una cuenta bancaria.

“Ella se siente nerviosa y le dan ganas de llorar por el asunto, es una situación que la afectó mucho”, dijo el hijo de doña Beleida.

“Nosotros no estamos pidiendo dinero para ella, pero hay personas que nos han dicho que quieren ayudarla, entonces no nos opondríamos. Aquí la tenemos bien, aunque somos pobres la pulseamos y con los cinquitos que ganamos siempre le ayudamos a ella en todo lo que necesite”, añadió el hijo.

Luego de que el bicho le robó la platita a la señora muchas personas salieron diciendo que la familia de la viejita no debería dejarla salir sola. A esto su hijo explica que doña Beleida es medio bandida y a veces sale sin avisar.

“Nosotros no le permitimos salir sola a retirar la pensión, siempre va alguien con ella. El problema es que a veces se le ocurre salir a comprar cosas, entonces se va a escondidas para pasar al súper y traer algunas cositas para la casa”, contó.