Los centros médicos se convirtieron en escenario de violentos ataques que dejaron muerte, miedo y dolor.
El caso más reciente ocurrió este martes en el Ebáis de Concepción de Alajuelita, donde una balacera dejó dos hombres muertos.
Una de las víctimas era el guarda de seguridad del centro médico, quien se encontraba trabajando cuando ocurrió el ataque y se convirtió en una víctima inocente.
El otro fallecido sería un hombre que, según la versión preliminar de Seguridad, tendría vínculos con la banda conocida como Chus. Las autoridades manejan que él habría sido el blanco de los gatilleros y que el guarda quedó en medio de la agresión.
El ataque ocurrió apenas unas semanas después de otro homicidio dentro de un centro médico.
El 8 de agosto anterior, sicarios ingresaron al Hospital La Anexión de Nicoya y llegaron hasta una camilla donde se encontraba Arnold Valverde Matarrita, de 32 años, para asesinarlo.
Valverde había tenido custodia policial días antes del ataque. Sin embargo, los sujetos lograron ingresar al hospital y dispararle mientras permanecía dentro del centro médico.
Aunque se trata de hechos ocurridos en lugares distintos y en circunstancias diferentes, ambos tienen un elemento en común: los centros médicos terminaron convertidos en escenarios de asesinatos.


