Sucesos

Joven perdió parte de su cráneo en accidente y su mamá celebra cada palabra que dice como un milagro

Lo dieron por muerto tras un brutal accidente, pero sobrevivió. Hoy, cada palabra que logra decir, es una victoria que su mamá abraza con el alma

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Para Daniel Durán Quesada, decir una palabra no es algo sencillo ni cotidiano. Es, más bien, una victoria enorme para él y su mamita, Noemy Gabriel Durán.

Él sobrevivió a un accidente de tránsito que le provocó graves lesiones, la principal en su cebrero, pues perdió una parte de su cráneo.

Hoy, Dani logra pronunciar algunas “palabritas”, como las llama su mamá, y son un verdadero logro ya que en un momento su familia tuvo que prepararse porque no le daban esperanzas de sobrevivir.

Daniel Durán Quesada sobreviviente de accidente ha mejorado mucho
Daniel Durán Quesada, sobreviviente de un accidente, ha mejorado mucho (Cortes/Cortesía)

Su madre cuenta que, muchas veces, cuando sienten que todo empieza a mejorar, ocurre algo que los obliga a comenzar otra vez, pero a ella no le importa con tal de tenerlo a su lado.

“Cuando estamos viviendo momentos muy felices, convulsiona… y volvemos a empezar desde cero”, relata con la voz entrecortada.

Las convulsiones son constantes, al menos una vez al mes, y afectan directamente los progresos que Dani logra con tanto esfuerzo, especialmente en el habla. Situación que para los médicos es normal, sobre todo por la gravedad de lo que le ocurrió.

La historia de Dani cambió para siempre el 3 de diciembre del 2020. Esa noche, el joven —que estudiaba en el colegio nocturno y tenía una motocicleta— salió junto a un amigo rumbo a la casa del papá de este, en Golfito.

Gabriela Durán está dedicada al cuido de su hijo, su familia está feliz de tenerlo con ellos luego a todo lo que han pasado
Gabriela Durán está dedicada al cuido de su hijo, su familia está feliz de tenerlo con ellos luego a todo lo que han pasado (Cortesía/Cortesía)

Lo que parecía un trayecto más, terminó en tragedia.

“A mi hijo lo chocó un conductor borracho de frente y, como dicen, lo volvió a rematar”, contó su mamá.

El impacto fue brutal. Su amigo logró esquivar en parte el vehículo, aunque también resultó herido, pero Dani se llevó la peor parte.

Fue trasladado de emergencia al hospital Escalante Pradilla, en Pérez Zeledón. El panorama era devastador.

“Las únicas dos probabilidades eran que muriera o que quedara como un vegetal”, recordó su madre.

Dani permaneció en coma, entubado, con traqueotomía, sonda urinaria y múltiples dispositivos conectados a su cuerpo. Había perdido parte de su cráneo y su vida pendía de un hilo.

“Hubo un momento en que me dijeron: ‘Compre todo para el funeral, tenga todo listo’… no le puedo explicar lo que yo sentía”, confesó.

Daniel Durán Quesada y su mamá no dejan de luchar por superarse, sacaron el bachillerato.

Contra todo pronóstico, Dani sobrevivió.

Pasó ocho meses hospitalizado y luego fue trasladado al hospital Tomás Casas, ya que su mamá tuvo que regresar a vivir a Piedras Blancas de Osa. En medio de esa situación, ella perdió su trabajo, ya que decidió no separarse de su hijo en ningún momento.

Desde entonces, su vida gira completamente en torno a él.

Las secuelas del accidente han sido profundas. Dani tiene parálisis en el lado derecho de su cuerpo,

Aunque le realizaron una reconstrucción de cráneo, su condición sigue siendo delicada.

A pesar de todo, hay logros que llenan de orgullo a esta madre. Uno de ellos fue haber logrado, junto a su hijo, sacar el bachillerato.

“Lo hicimos juntos, somos bachilleres”, dice con emoción.

Hoy, su mayor sueño es que Dani pueda seguir avanzando. Le gustaría verlo en algún curso gratuito donde pueda aprender algo, sentirse útil y no quedarse estancado.

“Aunque sea a pasitos pequeñitos, pero que siga avanzando”, expresa.

La realidad económica, sin embargo, es dura.

Doña Gabriela se dedica al cuido de su hijo las 24 horas del día. Para poder sobrevivir, antes vendía helados y ceviches, lo que le permitía comprar comida y pagar algunos recibos. Pero hace un año su refrigeradora se dañó y desde entonces no ha podido retomar ese ingreso.

“Nombre, vieras cómo me ha afectado… tengo un año de no poder vender porque de dónde saco yo lo que vale una refri, sin imgresos es misión imposible”, lamentó.

Actualmente, sobreviven con una pensión de ₡82 mil, con la que, según dice, hace “milagros”.

Además, con una computadora de escritorio y una impresora, realiza impresiones y copias que le generan un ingreso muy pequeño, pero que al menos le ayuda a cubrir el recibo de la luz.

Como si la situación no fuera suficientemente difícil, el proceso judicial tampoco ha traído buenas respuestas.

El conductor responsable del accidente había prometido, en una audiencia, pagar ₡225 mil mensuales, en total una indemnización de ₡25 millones por los daños causados. Ese dinero representaba una esperanza para cubrir medicamentos, alimentación y las necesidades diarias de Dani.

Sin embargo, hace más de un año dejó de depositar y lo que pagó no fue nada.

“He ido al juzgado, pero desapareció… no han logrado encontrarlo, pero yo no pienso quitar la denuncia tarde o temprano va aparecer”, denunció la madre.

Hoy, enfrentan solos juntas una realidad que requiere atención constante, recursos y mucha fortaleza.

Aun así, en medio de todo, hay espacio para la alegría.

Dani vive a unos 25 metros de una pulpería y, para él, algo tan simple como llevar el papel con el mandado que le hace su mamá se convierte en una experiencia emocionante. Para poder movilizarse, ha aprendido a manejar su silla de ruedas en reversa, ya que no tiene movilidad en el lado derecho del cuerpo.

Pero incluso eso se ha complicado. Hace poco, mientras iban al Ebáis,ubicado a aproximadamente un kilómetro, una de las llantas de la silla se dañó al transitar por la calle, debido a la falta de aceras en la ruta Interamericana.

Desde entonces, han tenido que limitar sus salidas por temor a que la silla se deteriore aún más.

A pesar de todo doña Gabriela se aferra a lo más importante: ver a su hijo avanzar.

“Después de tanta angustia, verlo más recuperado me da tranquilidad… mi bebé está mejor”, expresó.

Si usted quisiera ayudar a Dani y su mamá puede hacerlo al sinpe: 7136-6790, a nombre de doña Gabriela. Ellos desean poder volver a vender helados y ceviches.

Silvia Coto

Silvia Coto

Periodista de sucesos y judiciales. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo. Labora en Grupo Nación desde el 2010.

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