Junieth Paola Hernández Tobal tenía 25 años y era de esas personas que, según su familia, llegaban a cualquier lugar para llenarlo con su alegría.
La madrugada del lunes 7 de setiembre se despidió de su abuelo en San Juan Nicaragua, señor que enfrenta una enfermedad terminal, y emprendió el regreso a Costa Rica. Tenía que llegar a clases de inglés. Pero nunca llegó.
Junieth era costarricense y vecina de La Cruz, Guanacaste, ella había viajado a Nicaragua para estar con sus abuelitos.
Su familia nació en Nicaragua, pero lleva más de 40 años viviendo en Costa Rica. Aun así, los viajes para visitar a sus abuelos eran frecuentes, especialmente ahora que la familia atraviesa uno de sus momentos más difíciles.
La abuelita de Junieth está ciega y su abuelo, Víctor Manuel, tiene cáncer de próstata. Los médicos ya les dijeron que no pueden hacer más por él y que lo mejor es que pueda pasar el tiempo que le queda rodeado del amor de su familia.
Por eso, las hijas de don Víctor Manuel han estado viajando constantemente a Nicaragua para acompañarlo. Junieth también lo hacía. Para su familia, ella era los ojos de sus abuelitos.
La semana pasada estuvieron todos juntos, pasaron unos días que ahora atesoran.
La mamá de Junieth y su tía Damaris Tobal regresaron a Costa Rica en bus el domingo. La joven decidió quedarse unas horas más con sus abuelos y emprendió el regreso durante la madrugada del lunes.
Un vecino y amigo de Junieth se ofreció a llevarla en motocicleta. Él tenía previsto dejarla y regresar después.
Junieth tenía que llegar a Costa Rica y continuar con sus clases de inglés en el INA. Quería prepararse para conseguir un mejor trabajo.
Pero en la colina 155, en la comarca El Ostional, departamento de Rivas, ocurrió la tragedia.
La motocicleta en la que viajaban chocó contra otra moto. Junieth y el joven que la acompañaba, Cristian Ismael Valle Delgadillo, de 22 años, murieron producto de la gravedad de las lesiones.
En el accidente también resultaron gravemente heridas otras dos personas.
La noticia destrozó a la familia.
“Una sobrina nos llamó para avisarnos de la tragedia. Un allegado de la familia pasó por el lugar del accidente y llegó a la casa de mi papá para avisarnos”, contó Damaris.
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Para ella, ha sido terrible vivir este dolor con su hermana justo cuando la familia ya estaba enfrentando la enfermedad de don Víctor Manuel.
“Mi sobrina era alegre, era la compañía de mi hermana. Era la chispa de la familia”, recordó.
Junieth era la única mujer de dos hermanos y, según su tía, siempre estaba presente en las actividades familiares. Era la que hacía bromas, vacilaba con todos y convertía las reuniones en momentos alegres.
“Era el alma de las fiestas. Siempre estaba vacilando. Era una muchacha buena”, dijo Damaris.
Quería salir adelante
Junieth había trabajado en un hotel, pero llevaba algún tiempo sin empleo. Por eso estaba muy enfocada en aprender inglés.
“Quería tener mejores oportunidades laborales y conseguir un mejor trabajo”, dijo.
También era una joven muy entregada a su familia. Cuando tuvo trabajo, ahorró todo lo que pudo para ayudar a arreglar la casa de su mamá.
“Ella los apoyaba mucho”, contó su tía.
Damaris y su esposo también tenían una relación muy cercana con Junieth. Cuando la joven los visitaba en Liberia, trataban de consentirla. A ella le encantaban los asados y su llegada siempre era motivo de alegría.
La última vez que estuvo con ellos fue el 31 de julio, durante el cumpleaños de una prima de Junieth, quien cumplió 12 años. Las dos eran muy unidas.
Ahora, esos recuerdos son parte del doloroso adiós.
Para traer el cuerpo de Junieth desde Nicaragua hasta Costa Rica tampoco fue sencillo. Los gastos y algunos trámites representaron un golpe más en medio de la tragedia, pero muchas personas se unieron para ayudarlos.
Finalmente, Junieth fue sepultada en La Cruz.
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Su familia se quedó con los recuerdos de aquella joven que siempre los llenaba del amor y la alegría que sentía por los suyos.
Por la desgracia la familia atraviesa algunos problemas económicos, sumado a esto están a la espera de las noticias de la evolución del abuelito si desea ayudarlos puede hacerlo al teléfono: 6144-3431 a nombre de Damaris Tobal.



