Alejandra Portuguez Morales.26 noviembre, 2019

Enrique Javier Caldera Sandoval, el motociclista que murió en un accidente de tránsito poco después de estar con su hija en su baile de graduación, fue sepultado en el cementerio municipal de San Sebastián, San José, diagonal al residencial Bilbao.

A “Chuchu”, como le decían de cariño, lo despidieron este domingo a las 2 de la tarde.

La jovencita asistió a la vela y al cementerio con el mismo vestido que usó en el baile, en la última noche que disfrutó junto a él.

La adolescente, de 12 años, expresó sobre el ataúd de su papá lo mucho que lo amaba y la falta que desde ya le hace. Además, expresaba que quién le haría esas llamadas por las mañanas, en las que siempre le daba los ‘buenos días’ y le recordaba lo mucho que la amaba.

Enrique pasó las últimas horas de su vida al lado de sus hijos, un muchacho de 19 años y una adolescente de 12, con ellos bailó, disfrutó y se despidió para siempre. Fotos: Tomadas de Facebook
Enrique pasó las últimas horas de su vida al lado de sus hijos, un muchacho de 19 años y una adolescente de 12, con ellos bailó, disfrutó y se despidió para siempre. Fotos: Tomadas de Facebook

Así lo contó doña Cándida Caldera, tía del fallecido, quien aseguró que fue un funeral muy conmovedor, que reunió a muchos de los allegados de su sobrino.

“Mi chiquita (hija de Enrique Javier) llegó con ese vestido y todos sabíamos lo que significada, lo llevaba porque se trataba de la despedida. Ella le decía: ‘papito, te amo, nunca te voy a olvidar’. A todos nos estremecía del dolor, porque mi sobrino siempre le dedicó tiempo de calidad a sus hijos, fue un excelente papá y por eso ella lo lloraba. El otro hijo de él, hermano de la chiquita, también estuvo muy afectado", dijo doña Cándida.

La tía recordó que la adolescente también dijo durante el funeral, que la noche del viernes anterior, cuando terminó el baile de graduación en San Miguel de Cartago, ella le insistió para que se quedara durmiendo con ellos, pero él le dijo que debía regresar a su casa en la ciudadela López Mateos, en San Sebastián, San José.

Los hermanos de Enrique Javier también lo recordaron por ser un gran ser humano, por siempre tenderles la mano. Además, Félix Caldera, papá de la víctima, viajó desde Nicaragua para poder darle el adiós a su hijo.

La tía dijo que su sobrino era aficionado del fútbol americano, por lo que la familia lo vistió con un uniforme de los que usan en ese deporte y además le pusieron un balón para sepultarlo.

Al final, unos exjefes de él le mandaron un mariachi para despedirlo.

Fiscalía espera resultados de sangre

Este papá murió la madrugada del sábado anterior en la autopista Florencio del Castillo, cuando el conductor de un carro golpeó por detrás la moto de Caldera, la arrastró unos metros, la sacó de la carretera y finalmente le cayó encima.

La Fiscalía identificó al sospechoso con los apellidos Obando Vargas, a quien le hicieron las pruebas de sangre en el hospital Max Peralta para determinar si tenía alcohol en la sangre, las autoridades están a la espera de estos resultados.

Obando quedó libre y sin medidas cautelares, esto luego de que confirmaran que tiene arraigos procesales (de trabajo, domiciliar y familiar).

El conductor del carro quedó libre, esperan los resultados de los exámenes para ver si tenía alcohol en la sangre. Foto: Suministrada por Keyna Calderón/Archivo
El conductor del carro quedó libre, esperan los resultados de los exámenes para ver si tenía alcohol en la sangre. Foto: Suministrada por Keyna Calderón/Archivo