La Ultra Morada salió al paso de la versión brindada por el Ministerio de Seguridad Pública sobre los disturbios ocurridos el domingo en el estadio Miguel Ángel “Lito” Pérez, durante el partido ante Puntarenas FC.
Mediante un comunicado, el grupo aseguró que los hechos no se originaron por un intento de robo, como señalaron las autoridades, sino por un altercado con aficionados ajenos a la barra.
“Es totalmente falso que la intervención policial se diera por un supuesto intento de hurto por parte de un miembro de la barra”, indicaron.
Según la versión oficial, el conflicto comenzó cuando un aficionado, presuntamente ligado a la Ultra Morada, habría intentado arrebatar una cadena de oro a otro asistente, lo que desató una riña que obligó a detener el partido por varios minutos y dejó tres personas detenidas.
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Sin embargo, la Ultra sostiene que sus integrantes se comportaron de forma adecuada desde antes del encuentro. “Desde horas de la mañana, la mayoría de los integrantes de la barra se encontraba disfrutando de la playa en Puntarenas, sin causar ningún inconveniente”, detallaron.
Añadieron que el ingreso al estadio se realizó de manera ordenada, en coordinación con el personal de seguridad, y sin incidentes previos.
Según su relato, el problema surgió a mitad del primer tiempo con un grupo de aficionados que no pertenecía a la barra y que, según indicaron, se encontraba bajo los efectos del alcohol.
“La situación fue controlada por los líderes de la barra y los encargados de seguridad”, afirmaron.
Pese a ello, aseguran que la intervención de la Fuerza Pública fue desproporcionada.
“Se dio de manera agresiva y con evidente abuso de autoridad contra miembros de nuestra agrupación, sin tomar en consideración la presencia de mujeres y niños en el lugar”, señalaron.
El grupo también reiteró su postura en contra de la violencia en los estadios y aseguró que promueven el respeto y la convivencia durante los encuentros deportivos.
Mientras tanto, las autoridades mantienen su versión de los hechos, en la que incluso se reportaron agresiones contra oficiales, lo que derivó en la detención de tres personas y en la interrupción temporal del partido.


