Un hombre de apellidos Rivera Sosa recibió la oportunidad de terminar una condena de ocho años fuera de la cárcel, pero la desaprovechó.
A él lo sorprendieron en el negocio ilícito de la venta de drogas, por lo que fue sentenciado a nueve años de prisión.
La Fiscalía de Quepos y Parrita logró demostrar que Rivera era responsable de este delito y el Tribunal Penal de esa localidad dictó la condena el pasado 4 de agosto.
De acuerdo con la acusación, la historia de Rivera Sosa con la justicia no era nueva.
El 6 de setiembre del 2020 fue condenado a ocho años de cárcel. Sin embargo, en el 2024 el Ministerio de Justicia y Paz le concedió un beneficio carcelario que le permitió descontar el resto de esa pena en libertad, siempre que cumpliera con las condiciones impuestas.
Lejos de aprovechar esa oportunidad, la investigación determinó que el hombre volvió a involucrarse en la venta de estupefacientes.
La visita que lo delató
Según demostró la Fiscalía durante el juicio, en noviembre del 2025 funcionarios del Ministerio de Justicia realizaron una visita de rutina para verificar que Rivera Sosa cumplía con las condiciones del beneficio.
Durante la inspección encontraron 107 gramos de picadura de marihuana, una báscula electrónica, ¢86.000 en efectivo y 12 dólares, evidencia que respaldó la investigación por el delito de posesión de droga para la venta.
Con estos elementos, la Fiscalía consiguió acreditar que el hombre había retomado la actividad ilícita mientras disfrutaba del beneficio carcelario.
Mientras la sentencia adquiere firmeza, Rivera Sosa deberá permanecer en prisión preventiva.

